El incendio forestal registrado en la Sierra Madre de Miquihuana mantiene en alerta ambiental a las autoridades estatales, al tratarse de una zona de alta fragilidad ecológica afectada por condiciones severas de sequía, informó el coordinador estatal de Protección Civil Tamaulipas, Luis Gerardo González de la Fuente.
Aunque el siniestro presenta un 50 por ciento de control, el funcionario subrayó que la prioridad no solo es contener el fuego, sino evitar daños irreversibles al ecosistema serrano, por lo que llamó a la población a no minimizar el impacto ambiental que generan este tipo de incendios.
González de la Fuente fue enfático al advertir que permanece vigente la veda total de fuego, y que toda quema agropecuaria sin autorización constituye una falta grave. Cualquier persona que realice quemas sin notificar a Protección Civil municipal y que provoque un incendio forestal será denunciada y sancionada conforme a la ley.
“No se trata solo de humo o de imágenes alarmistas; cada incendio forestal destruye suelo, flora, fauna y pone en riesgo el equilibrio ambiental de la región. Quien provoque un siniestro por irresponsabilidad deberá enfrentar consecuencias legales”, advirtió.
En las labores de combate participan 123 brigadistas, apoyados por un helicóptero del Gobierno del Estado con sistema de descargas aéreas, que enfrenta condiciones complejas debido a que parte del incendio se localiza a más de 10 mil pies de altura, lo que incrementa la dificultad operativa y el desgaste del personal.
Asimismo, se instalaron puntos estratégicos de abastecimiento de agua para atender distintos frentes del incendio, priorizando la contención y evitando su propagación hacia zonas bajas.
El coordinador estatal insistió en que la ciudadanía debe abstenerse de realizar quemas agrícolas, sobre todo ante el pronóstico de altas temperaturas y rachas de viento, condiciones que favorecen la rápida expansión del fuego.
Finalmente, hizo un llamado a los medios y a la sociedad a no difundir información imprecisa, pero también a asumir una corresponsabilidad ambiental, recordando que los incendios forestales no son accidentes inevitables, sino en muchos casos el resultado de acciones humanas negligentes, que hoy serán investigadas y castigadas.

