Director: Eduardo Vizcarra Cruz

viernes 15 de mayo de 2026

No nos cambiaron el país… lo entregamos.. Primera parte

Facebook
X
WhatsApp
Email
Print
México no cambió de un día para otro. Nos acostumbramos. Normalizamos. Callamos. Lo que antes indignaba hoy se justifica con un: “No es para tanto”.
Hace tiempo quería escribir esto.
Lo hago porque es lo que veo y lo que muchos sienten, pero pocos se atreven a decir.
Hoy desayuné con unos amigos y terminamos hablando de estos temas.
No busco señalar a nadie. Solo compartir una reflexión sincera sobre lo que estamos viviendo como país.
No nos cambiaron el país… lo entregamos
Es impresionante la cantidad de veces que he escuchado que México va camino a una dictadura o que ya es una democracia autoritaria.
O, como lo define Jacobo Dayán: “autoritarismo funcional”.
Lo escucho en medios nacionales e internacionales, en universidades y en organizaciones como Freedom House. El reporte Libertad en el Mundo 2026 lo califica como “parcialmente libre”, con solo 26/40 en derechos políticos y 32/60 en libertades civiles, un retroceso respecto al año anterior.
No hubo un momento exacto en que cambió todo.
Ha sido un proceso lento. Gradual.
Fuera del poder y de un pequeño círculo muy cercano a él, es difícil encontrar voces reconocidas que defiendan con datos serios que la situación actual es positiva.
Mientras tanto, las frases más comunes que escucho son:
“No es para tanto”, “Siempre ha sido así”, “Va a cambiar”, “Los gringos no lo van a permitir”.
Preferimos la comodidad y evitamos el conflicto. Pero hay momentos en los que es necesario decir: así no.
Lo que ayer nos escandalizaba, hoy lo toleramos.
Poco a poco vamos normalizando lo que antes parecía inaceptable.
Porque nada ha ocurrido de golpe. Todo avanza un poco cada vez.
Los que más entienden el riesgo suelen guardar un silencio estratégico: evitan opinar públicamente, cuidan su patrimonio y optan por la prudencia.
No necesariamente es cobardía. Muchas veces es cálculo.
“¿Para qué me expongo si no voy a cambiar nada?”
Cada quien busca proteger lo suyo:
su negocio,
su familia,
su patrimonio.
Se deja de pensar en el país… y se empieza a pensar en sobrevivir.
Quienes tienen más recursos ya buscaron consolidarse fuera.
Su salida está en “stand by”.
No la anuncian, pero la preparan.
La salida silenciosa de capitales no tiene meses. Tiene años.
La sensación de una estampida es cada vez más clara.
Creo que muchas personas no alcanzan a ver lo que está pasando.
O no lo quieren ver.
Muchos por ignorancia.
Otros por temor, por comodidad, por conveniencia, por intereses personales… o simplemente por valemadrismo.
Pero hay algo peor que no ver.
Es ver… y decidir callar.
Porque cuando una sociedad entiende lo que está pasando y aun así guarda silencio,
ya no es el poder el que avanza.
Somos nosotros los que retrocedemos.
Los que perdemos.
Los que vamos cediendo, poco a poco, sin darnos cuenta.
Hasta que un día…
ya no hay nada que defender.
Y entonces entendemos —demasiado tarde—
que no nos cambiaron el país.
Lo entregamos.

PUBLICIDAD