La presentación del dictamen para incorporar la promoción de la salud mental en los servicios públicos de Tamaulipas llega tarde, pero llega. Y esa, en un estado donde la violencia, la desigualdad y la precariedad emocional se han normalizado, ya es una noticia relevante.
El diputado Víctor Manuel García Fuentes puso sobre la mesa una verdad incómoda: Tamaulipas no enfrenta únicamente un problema de seguridad o de desarrollo económico, sino una crisis silenciosa que permea escuelas, hogares y centros de trabajo. Una crisis que no suele ocupar primeras planas, pero que sí llena consultorios, agrava conflictos y, en los peores escenarios, deriva en adicciones, suicidios y ruptura del tejido social.
Las cifras globales que citó —una de cada cuatro personas padecerá un trastorno mental en su vida, 450 millones ya viven con uno— no son solo estadísticas. Son un recordatorio de que este tema dejó de ser periférico. Aquí, en Tamaulipas, la violencia crónica, los duelos no resueltos, la incertidumbre económica y la post pandemia han empujado a miles a vivir con ansiedad, depresión o estrés postraumático sin diagnóstico y sin atención.
El dictamen habla de prevención, autocuidado, formación de personal y creación de espacios seguros. Todo necesario, todo urgente. Pero el desafío real es otro: convertir el discurso en política pública, con presupuestos, programas permanentes y presencia territorial, no solo en las zonas urbanas, sino en los municipios donde ni siquiera hay psicólogos en los centros de salud.
Porque promover salud mental no es repartir folletos, sino intervenir antes de que los niños caigan en adicciones, antes de que los jóvenes abandonen la escuela, antes de que la violencia se herede como destino y no como circunstancia.
El Congreso acierta al reconocer la dimensión del problema. Ahora falta lo más difícil: que el tema no muera en la votación y no se convierta en el nuevo “pendiente eterno” del sector salud. La salud mental debe dejar de ser el eslabón débil del sistema. Y si este dictamen quiere hacer historia, tendrá que demostrarlo en el terreno, no en el Diario Oficial.