Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

La deuda pendiente: mujeres con cáncer sin medicinas en Tamaulipas

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En 2024, el IMSS dejó de surtir 11.5 millones de recetas, y 8,034 mujeres mayores de 20 años murieron por cáncer de mama.

En octubre, el color rosa tiñe edificios públicos y campañas institucionales, pero detrás de la fachada luminosa persiste una realidad oscura: la falta de medicamentos oncológicos en hospitales y clínicas de Tamaulipas y del país.


Así lo denunció Julianna Garza Rincones, secretaria general del PRI en el estado, al advertir que la conmemoración del Mes de la Lucha contra el Cáncer de Mama contrasta con el abandono que enfrentan miles de mujeres en el sistema público de salud.

“Más allá de iluminar edificios, hay una realidad que mata —sostuvo—. En los hospitales faltan medicinas para mujeres con cáncer de mama, y las instituciones no están dando respuestas cuando se trata de un derecho universal.”

De acuerdo con datos del propio IMSS, tan solo en 2024 dejó de surtir 11.5 millones de medicamentos, cifra que, señaló, “duele y alarma a todos”, especialmente a quienes padecen enfermedades crónicas y oncológicas.

El panorama nacional también refleja la gravedad del problema: 8 mil 34 mujeres mayores de 20 años han muerto por cáncer de mama, un número que, más allá de la estadística, representa rostros, familias y vidas interrumpidas por la falta de atención médica oportuna.

“No es posible que solo las mujeres con seguro de gastos médicos puedan tratarse, mientras quienes acuden a instituciones públicas encuentren desabasto y burocracia. La mayoría no puede pagar un tratamiento privado”, lamentó.

Garza Rincones subrayó que el 38% de las mujeres diagnosticadas con cáncer no recibieron atención en los últimos dos años, y que en el ISSSTE la compra de medicamentos especializados se ha reducido hasta en 40%, agravando el rezago.

El problema no se limita a los números: detrás de cada diagnóstico hay una lucha cotidiana por sobrevivir entre trámites, desabasto y desesperanza. Mientras tanto, las mujeres siguen ocupadas en “hacer rendir la canasta básica” y enfrentar el alza de precios, sin que el Estado garantice el acceso efectivo a los tratamientos que podrían salvarles la vida.

La conmemoración del cáncer de mama no debería ser un ritual de luces ni discursos, sino un llamado urgente a reconstruir un sistema de salud que, por omisión o negligencia, sigue condenando a las mujeres más pobres a morir esperando su medicina.

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