Director: Eduardo Vizcarra Cruz

jueves 01 de enero de 2026

Andamos bien, con carencias”: la vida diaria en el Hospital General de Victoria

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En Ciudad Victoria, la salud camina con paso firme… aunque cojeando un poco. Así lo resumió, con una sinceridad casi entrañable, el director del Hospital General, Guillermo Eduardo Castañeda Gutiérrez, al reconocer que el hospital “anda bien, con carencias”. Una frase que ya podría estamparse en la fachada del hospital como eslogan no oficial.

Mientras las paredes resisten, el personal cumple y los turnos están cubiertos en papel —mañana, tarde, noche y fines de semana— hay una realidad que ni los turnos ni la voluntad alcanzan a cubrir: la falta de especialistas.

“Solo tenemos un cirujano plástico para las 24 horas, los 365 días del año… y un solo neurocirujano también”, dijo el director, con el tono de quien explica que se hace lo que se puede con lo que se tiene. Y es que las subespecialidades médicas escasean, como si fueran especies en peligro de extinción en el sistema de salud pública.

¿El problema? No es tanto que el IMSS – Bienestar no quiera apoyarlos —según explicó Castañeda—, sino que no hay especialistas disponibles. “Dime dónde hay uno que se quiera venir a Ciudad Victoria”, soltó, en una frase que retrata con crudeza lo que muchos prefieren callar: la dificultad de atraer talento médico a una ciudad donde los recursos, las condiciones y el prestigio institucional siguen estando lejos del ideal.

Para buscar soluciones, el propio director se ha convertido en algo así como un cazador de especialistas. Ha ido hasta Monterrey, tocado puertas en hospitales, universidades, preguntado por cardiólogos intervencionistas. ¿El resultado? “Había cuatro… y los cuatro ya tenían trabajo en otro lado”, lamentó.

En cuanto al abasto de medicamentos, el panorama tampoco es halagador. Aunque el suministro alcanza el 80%, hay momentos en que faltan medicamentos básicos y oncológicos. “Sí llegan a faltar”, reconoció, aunque prefirió no entrar en detalles.

Mientras tanto, en los pasillos del hospital, la vida sigue: médicos comprometidos, pacientes esperando, familiares con fe, y una administración que, entre carencias y esfuerzos, intenta sostener un sistema que muchas veces depende más de la vocación que de los recursos.

Y así, en palabras de su director, el Hospital General de Victoria sigue andando… bien, pero con carencias.

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