
Matamoros, Tamaulipas.– El día apenas asomaba cuando el estruendo rompió la calma. Una explosión sacudió la calle Ébanos, en el fraccionamiento Praderas 1, y en cuestión de segundos, el fuego comenzó a devorar una vivienda. Afuera, vecinos incrédulos miraban cómo las llamas crecían sin dar tregua. Adentro, una familia entera quedaba atrapada.
Eran alrededor de las cinco de la mañana. Algunos alcanzaron a salir de sus casas, otros apenas entendían lo que ocurría. El resplandor naranja iluminaba la cuadra mientras las sirenas comenzaban a acercarse. Pero el tiempo, en tragedias como esta, corre en contra.
Cuando los cuerpos de emergencia lograron controlar el incendio, el silencio sustituyó al caos. Dentro del domicilio, cinco personas habían perdido la vida. Entre ellas, una niña de apenas cuatro años.
Las víctimas fueron identificadas como Norma Alicia, de 55 años; Cecilia Estefanía, de 26; la pequeña Ilian Alejandra, de 4; Juan Manuel, de 69; y Erick Alejandro, de 24 años. De acuerdo con los primeros reportes, la familia se encontraba descansando en la planta alta, mientras el fuego se habría originado en la parte baja, propagándose con rapidez hasta llenar el espacio de humo.
Bomberos, paramédicos de Cruz Roja y Cruz Verde, así como personal de Protección Civil, confirmaron que ya no había nada que hacer. Más tarde, elementos de la Fiscalía y Servicios Periciales iniciaron las diligencias para esclarecer las causas del siniestro.
En la calle, aún con el olor a humo en el ambiente, quedaban los restos de lo que horas antes era un hogar. Entre vecinos, el asombro dio paso al duelo. Porque hay tragedias que no solo consumen paredes, sino que dejan una herida profunda en toda una comunidad.
Que brille para los difuntos la luz perpetua Amén