Mientras en el Congreso de la Unión se discute la posible desaparición de los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLE), el Instituto Nacional Electoral (INE) prepara una nueva convocatoria para cubrir las dos consejerías que siguen vacantes en el Instituto Electoral de Tamaulipas (IETAM).
El presidente del INE en la entidad, Sergio Iván Ruiz Castellot, confirmó que el proceso se lanzará antes de que concluya el año, no sólo para Tamaulipas, sino también para 13 entidades más con vacantes en sus órganos electorales locales. Sin embargo, el propio funcionario reconoció que el procedimiento —que incluye ensayo, examen, entrevista y revisión documental— podría extenderse hasta 2026, una fecha que se antoja distante en medio del incierto futuro institucional que enfrentan los OPLE.
La convocatoria llega en un contexto paradójico: mientras se invierte tiempo y recursos en fortalecer estructuras electorales locales, el Poder Legislativo analiza su desaparición como parte del proyecto de reforma político-electoral promovido por el gobierno federal. Una contradicción que exhibe las tensiones entre el discurso de austeridad y la necesidad de garantizar procesos electorales confiables en los estados.
El caso del IETAM es especialmente ilustrativo. De tres vacantes disponibles, sólo una fue cubierta el pasado 1 de noviembre con el nombramiento de Alfredo Díaz, tras una prolongada espera y un proceso que evidenció la lentitud burocrática y el desgaste político del modelo de designación.
Aun así, Ruiz Castellot subrayó que los aspirantes deberán comenzar “desde cero”, incluso quienes ya habían participado en la convocatoria anterior. Una muestra más de la fragilidad institucional que hoy caracteriza a los organismos locales: estructuras que, pese a seguir funcionando, viven con la incertidumbre de su eventual extinción.
En resumen, el INE sigue llenando sillas en un sistema que el propio Estado contempla desmontar. Y mientras el debate nacional define el rumbo de la democracia electoral mexicana, Tamaulipas permanece en pausa, con un árbitro local incompleto y un horizonte político aún por definirse.