
En un momento clave para la reconfiguración territorial del partido en el poder, Luisa María Alcalde Luján, presidenta nacional de Morena, arribará este martes a Ciudad Victoria para supervisar los trabajos de conformación de los comités seccionales y reforzar la estrategia del llamado plan municipalista.
Su visita —pospuesta por la emergencia en Veracruz y Puebla tras las recientes inundaciones— ocurre mientras el morenismo tamaulipeco enfrenta un proceso interno marcado por tensiones, disputas de liderazgo y desconfianza en las asambleas distritales.
El presidente del Consejo Estatal de Morena, Rómulo Pérez Sánchez, reconoció que aunque la mayoría de los encuentros se han desarrollado con normalidad, “algunas asambleas han sido ríspidas”, reflejando las diferencias entre cuadros históricos y nuevos actores con aspiraciones políticas rumbo al 2027.
“Sí hemos tenido algunas asambleas ríspidas, pero la participación está muy activa; los números van bien, con casi un 70 por ciento de avance”, señaló Pérez Sánchez, quien llamó a la militancia a mantener la calma y la unidad.
Detrás del discurso conciliador, Morena Tamaulipas atraviesa una pugna soterrada por el control de los espacios de decisión, donde convergen intereses locales y alineamientos con distintos grupos de poder, tanto en el estado como en el ámbito nacional.
La visita de Alcalde Luján buscará enviar un mensaje de cohesión, pero también servirá para medir el pulso real de un partido que, a tres años del próximo proceso electoral, necesita reencontrar el equilibrio entre la lealtad al proyecto federal y la operación política en territorio.
Porque más allá del discurso de unidad, la pregunta que queda abierta es si Morena podrá gobernar sus propias pasiones internas antes de volver a pedirle al electorado que le renueve la confianza.