Ciudad Victoria.— Con una sesión marcada por las prisas legislativas, la mayoría de Morena y sus aliados en el Congreso de Tamaulipas aprobó este viernes las controvertidas minutas federales que modifican el calendario de la elección judicial, permiten la reelección de magistrados electorales federales y establecen la injerencia extranjera como causal de nulidad electoral.
La sesión arrancó poco después de las 10:30 de la mañana con apenas 22 diputados presentes, el mínimo requerido para iniciar trabajos, aunque posteriormente el registro alcanzó 33 legisladores.
Desde el inicio quedó claro que el objetivo político era convertir a Tamaulipas en uno de los primeros congresos estatales en avalar las reformas impulsadas desde el Congreso de la Unión durante la madrugada previa.
Más tarde, el presidente de la Junta de Gobierno del Congreso local, Humberto Prieto Herrera, confirmó que Tamaulipas logró colocarse entre los primeros diez estados del país en aprobar las minutas constitucionales.
Mientras Morena utilizó su mayoría calificada para concretar el trámite legislativo prácticamente sin discusión de fondo, las bancadas de oposición centraron sus críticas en dos temas que consideran especialmente delicados: la ampliación de permanencia de magistrados electorales y la ambigua definición de “injerencia extranjera”.
La diputada panista Marina Ramírez Cantú acusó que la reforma representa un “regalo político” al Tribunal Electoral federal.
“Les regalan un año más de cargo y otros siete años mediante reelección al mismo tribunal que les otorgó 53 curules más en la Cámara de Diputados y 10 escaños en el Senado”, reclamó desde tribuna.
El otro punto que detonó fuertes cuestionamientos fue la inclusión de la intervención extranjera como causal de nulidad de elecciones a partir del proceso de 2027.
La panista Ma. del Rosario González Flores sostuvo que la redacción aprobada es jurídicamente ambigua y políticamente peligrosa.
“Ningún abogado puede determinar bien qué se entenderá por intervención o injerencismo”, advirtió.
Como ejemplo, señaló que incluso investigaciones o acusaciones emitidas desde el extranjero contra candidatos mexicanos podrían terminar siendo interpretadas como “injerencia”, abriendo la puerta a impugnaciones políticas.
A esa crítica se sumó la diputada priista Mercedes del Carmen Guillén Vicente, quien alertó que la vaguedad de la reforma podría convertirla en una herramienta de presión electoral.
“¿Qué será injerencia? ¿Un reportaje internacional? ¿Una denuncia de una organización civil? ¿Una declaración desde otro país?”, cuestionó.
La legisladora sostuvo que las causales de nulidad electoral deben ser precisas y difíciles de manipular, pues de lo contrario dejan de proteger el voto ciudadano y comienzan a amenazarlo políticamente.
Sin embargo, la bancada morenista evitó entrar al debate de fondo y utilizó su mayoría para aprobar ambas minutas.
La reforma judicial fue avalada con 25 votos a favor, 7 en contra y cero abstenciones, mientras que la relacionada con nulidad electoral por injerencia extranjera obtuvo 25 votos a favor, 8 en contra y cero abstenciones.
El episodio dejó nuevamente al descubierto la creciente polarización legislativa en torno a las reformas impulsadas por Morena: mientras el oficialismo las presenta como mecanismos para fortalecer la soberanía y reorganizar el sistema judicial-electoral, la oposición advierte que podrían convertirse en instrumentos de control político con reglas ambiguas y discrecionales.
La rapidez con la que fueron aprobadas, además, alimentó las críticas sobre un Congreso local cada vez más alineado a las decisiones federales y con menor espacio para el debate parlamentario real.