La confirmación del gobernador de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, de que no se realizará el trasvase de agua de la presa El Cuchillo a la Marte R. Gómez, vuelve a colocar a Tamaulipas en una posición de vulnerabilidad hídrica, especialmente para los productores agrícolas del norte del estado.
A pesar de que el acuerdo de 1996 obliga a Nuevo León a transferir cada año el excedente de El Cuchillo cuando sus niveles lo permiten, el mandatario neoleonés anunció que, gracias al “buen llenado” de los embalses, su estado mantendrá toda el agua para consumo local, decisión que fue avalada por la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
La medida representa un nuevo golpe para el Distrito de Riego 026 Bajo Río San Juan, que depende del trasvase para sostener su ciclo agrícola y abastecer comunidades rurales. En contraste, García Sepúlveda celebró que las presas El Cuchillo, La Boca y Cerro Prieto se encuentran “completamente llenas”, mientras Tamaulipas enfrenta una reducción crítica en su almacenamiento.
Durante su recorrido por la presa Libertad —obra en construcción que el gobernador rebautizó como Presa León—, García adelantó que el nuevo embalse tendrá tres entradas, carreteras, zonas de pesca y comercio, en una visión que acentúa el contraste entre un Nuevo León con agua y un Tamaulipas que se seca a la espera de decisiones federales.
Sin una postura firme del Gobierno de México ni una aclaración técnica de Conagua sobre la aplicación del convenio interestatal, Tamaulipas vuelve a quedar al margen de un manejo equitativo de los recursos hídricos, en un contexto donde la sequía ya amenaza el abasto urbano y el ciclo agrícola 2025.