Director: Eduardo Vizcarra Cruz

jueves 01 de enero de 2026

Cierre de frontera por gusano barrenador deja más de 1.1 millones de cabezas varadas y pérdidas por 1,300 mdd

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Con 894 casos de gusano barrenador, EE.UU. mantiene cerrada la frontera a la importación de ganado mexicano.

El cierre de la frontera de Estados Unidos a la importación de ganado mexicano ha detonado una de las crisis más severas para el sector pecuario en la última década. Con 894 casos activos de gusano barrenador registrados en el territorio nacional, no existe certeza de cuándo se reactivará el comercio binacional, mientras 1.1 millones de becerros permanecen detenidos en aduanas mexicanas.

Cuauhtémoc Amaya García, subsecretario de Desarrollo Pecuario en Tamaulipas, advirtió que aunque se mantiene la expectativa de que la exportación pueda reanudarse en 2026, no hay un solo indicio técnico o diplomático que permita establecer una fecha real de reapertura.

“Al corte de noviembre, los criadores han dejado de exportar más de 1.1 millones de cabezas de bovino, lo que implica pérdidas económicas que superan los mil 300 millones de dólares”, señaló.

Una emergencia sanitaria que se expande… y una parálisis económica que se profundiza

La gravedad del brote obligó a la SADER a emitir su cuarto anuncio de emergencia en apenas unos meses, intentando frenar la propagación de la plaga.
Pero la dimensión del problema ya sobrepasa a la ganadería bovina: el gusano barrenador está afectando también a equinos, porcinos, caprinos, ovinos y, de forma alarmante, incluso animales de compañía y seres humanos.

El impacto real no solo se mide en números de reses: se mide en ranchos paralizados, corrales saturados, pérdidas alimenticias, aumento de costos sanitarios y una cadena productiva frenada desde el sur del país hasta la frontera norte.

2026: un horizonte lejano para un sector que ya sangra

Ante la falta de fechas concretas, la SADER apuesta por un proyecto de regionalización ganadera para el primer semestre del 2026, contemplando a Tamaulipas, Nuevo León, Chihuahua, Coahuila, Sonora y Durango.
El objetivo sería permitir que los estados con control sanitario “aceptable” puedan reactivar el flujo comercial hacia Estados Unidos.

Pero el reloj corre en contra: mientras el gobierno habla de proyectos y proyecciones, los productores enfrentan deudas, saturación de inventarios y la peor depreciación del becerro en años.

Tamaulipas sin casos, pero pagando las consecuencias

Tamaulipas —uno de los estados con mayor historial de exportación ganadera— se mantiene libre de casos detectados, y Nuevo León ha reforzado filtros tras reportes en el sur del país.
Sin embargo, la ausencia de contagios en la región no ha evitado el golpe económico: el cierre es federal y la afectación es pareja, castigando incluso a los estados que sí han cumplido con las medidas sanitarias.

La pregunta que se instala entre los productores es clara:
¿Cuánto más podrá resistir la ganadería mexicana un cierre que ya superó los mil millones de dólares en pérdidas?

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