
El alcalde de Victoria, Eduardo Gattás Báez, anunció que hoy se definirá con la Secretaría de Obras Públicas una estrategia de bacheo y carpeteo para atender las calles más afectadas por las lluvias durante el último trimestre del año. La medida, aunque urgente, llega con el sello característico de la gestión municipal: reacción más que planeación.
Gattás atribuyó el deterioro de las vialidades a las precipitaciones “atípicas” de este año, las más abundantes en los últimos 14 años. Sin embargo, culpar al clima resulta un recurso fácil frente a un problema que se ha gestado por años de falta de mantenimiento, materiales de baja calidad y obras de pavimentación sin drenaje pluvial adecuado.
El edil prometió “dejar muy bien a la capital de Tamaulipas” antes de concluir su administración, pero la realidad urbana desmiente el optimismo. Victoria vive un colapso vial silencioso: calles que duran menos que una temporada de lluvias y obras que se inauguran sin garantizar durabilidad.
La reunión anunciada con Obras Públicas podría ser un punto de inflexión, siempre que el municipio reconozca que el bacheo no es una estrategia, sino una respuesta de emergencia permanente. Sin una política de infraestructura que priorice planeación, drenaje y supervisión técnica, cada aguacero volverá a exhibir la fragilidad de la capital y la ligereza con que se administran sus promesas.