Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

La crisis de confianza y el ataque armado en carretera Victoria–Reynosa que dejó un saldo de un menor muerto.

Facebook
X
WhatsApp
Email
Print
La Fiscalía de Tamaulipas asegura que el ataque donde murió un menor y sus padres resultaron heridos no fue obra de policías, sino de civiles armados en dos vehículos.

El comunicado emitido por la Fiscalía General de Justicia de Tamaulipas en torno al ataque ocurrido en la carretera Victoria–Reynosa, donde un menor de edad perdió la vida y sus padres resultaron heridos, busca aclarar que los responsables fueron civiles armados y no policías, como las primeras versiones apuntaban.

La narrativa oficial sostiene que los disparos provinieron de dos vehículos particulares —uno rojo y otro blanco— y que una Unidad de la Policía Investigadora fue también agredida, lo que derivó en un enfrentamiento. Horas más tarde, se localizó una camioneta NP300 con armas, chalecos balísticos y ponchallantas, supuestamente vinculada a los agresores.

Sin embargo, la pregunta central permanece: ¿por qué la sociedad tamaulipeca tiende a desconfiar de la versión institucional y, de manera casi automática, atribuye la responsabilidad a fuerzas estatales?

La respuesta no está en un solo episodio, sino en un historial de abusos, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzadas y encubrimientos que han erosionado la credibilidad de las corporaciones de seguridad en el estado. Cada comunicado que intenta deslindar a la autoridad se enfrenta al muro de la memoria colectiva, marcada por años de impunidad.

Es cierto: la Fiscalía afirma que procederá incluso si hubiera servidores públicos implicados. Pero en un contexto donde los procesos rara vez llegan a sentencias firmes y la transparencia es más promesa que práctica, estas declaraciones corren el riesgo de sonar huecas.

La tragedia de esta familia no es un hecho aislado; se inserta en la dinámica violenta de Tamaulipas, donde los civiles quedan atrapados entre grupos armados y autoridades cuestionadas. En medio de ello, la exigencia es una sola: verdad y justicia.

Mientras no se logre reconstruir la confianza ciudadana con investigaciones sólidas, independientes y con resultados claros, cada tragedia seguirá alimentando la percepción de que el enemigo también viste uniforme.

PUBLICIDAD