Director: Eduardo Vizcarra Cruz

martes 21 de abril de 2026

“No Kings”: el grito contra el poder absoluto que recorre Estados Unidos

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Un recordatorio de que la democracia se defiende en las calles.

 

 

 

 

En distintas ciudades de Estados Unidos, decenas de manifestaciones con la consigna “No Kings” —ningún rey— se han convertido en un movimiento de protesta nacional que cuestiona la concentración del poder político y la erosión de los contrapesos democráticos.

En McAllen, Texas, decenas de personas se congregaron este viernes en la intersección de Business 83 y Bicentennial Boulevard, frente a las cortes federales, para exigir límites claros al ejercicio de la autoridad presidencial y denunciar lo que consideran una tendencia a gobernar “por decreto y sin rendición de cuentas”.

La frase “No Kings” apela al principio fundacional de la república estadounidense: la idea de que ningún líder, por más popular o poderoso que sea, puede situarse por encima de la ley. El mensaje ha resonado entre organizaciones progresistas y defensoras de derechos civiles como Indivisible, la ACLU y el 50501 Movement, que impulsan jornadas coordinadas en todo el país.

Las protestas han adquirido un tono simbólico y político. Para los organizadores, representan una defensa del equilibrio institucional y de la separación de poderes en un momento en que perciben una peligrosa concentración del mando y una retórica que minimiza los límites legales. “Nadie está por encima de la Constitución, ni siquiera el presidente”, rezaba una de las pancartas.

El movimiento tuvo su jornada nacional más visible el 14 de junio de 2025, fecha declarada por los colectivos como un día de acción cívica, con marchas en Washington, Nueva York, Chicago y Los Ángeles. Sin embargo, las movilizaciones continúan: el 18 de octubre se prevén nuevas concentraciones bajo la misma bandera.

Aunque su origen inmediato está en el contexto político interno de Estados Unidos, el mensaje trasciende fronteras: cuestiona la tentación autoritaria que amenaza a distintas democracias, donde líderes con amplio respaldo social intentan convertir el poder en propiedad personal.

“No Kings” es, al final, una advertencia: la democracia no se defiende con símbolos ni con discursos, sino con límites reales al poder —y con ciudadanos dispuestos a recordarlo en las calles.

 

 

 

 

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