El mundo entero espera ahora la señal blanca que indicará que hay nuevo Papa, sucesor de Francisco y guía espiritual de más de mil millones de católicos.
La jornada, cargada de simbolismo y tradición, marca un capítulo histórico para la Iglesia Católica, con la participación de 133 cardenales electores reunidos en la Capilla Sixtina, en medio de un proceso envuelto en estricto hermetismo.
Sin embargo, en la primera votación de este miércoles, no se logró llegar a un consenso para designar al nuevo pontífice. La tradicional chimenea arrojó una fumata negra, señal inequívoca de que ningún cardenal obtuvo la mayoría requerida. Este resultado mantiene a la Iglesia sin un nuevo líder espiritual, al menos por este día, extendiendo la incertidumbre sobre quién será el próximo Papa.
Mientras tanto, miles de fieles, peregrinos y turistas se han congregado en la Plaza de San Pedro, atentos a la emblemática señal de humo. En una era dominada por la tecnología y la información inmediata, esta tradición centenaria sigue capturando la atención mundial. Los asistentes observan con expectación la pequeña chimenea instalada en el techo de la Capilla Sixtina, esperando que pronto emane humo blanco.
El Cónclave arrancó oficialmente el martes 6 de mayo a las 17:46 horas locales, cuando se cerraron las puertas de la Capilla Sixtina tras la entrada de los cardenales. Desde ese momento, los electores permanecen incomunicados, dedicados exclusivamente a deliberar y votar.