Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

Crisis del agua en la frontera: Tamaulipas al borde del incumplimiento del Tratado de 1944

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La frontera norte enfrenta una crisis hídrica sin precedentes el 24 de octubre vence el ciclo 36 del Tratado de 1944, y EUA podrá reclamar a México el incumplimiento en la entrega de agua.

A un mes de que venza el ciclo 36 del Tratado Internacional de Aguas de 1944, la frontera norte de México enfrenta una crisis hídrica que amenaza no solo el abasto humano y agrícola, sino también la estabilidad de la relación con Estados Unidos.

El secretario de Recursos Hidráulicos en Tamaulipas, Raúl Quiroga Álvarez, reconoció que las presas internacionales La Amistad y Falcón permanecen en niveles críticos, a pesar de las lluvias recientes. Actualmente, apenas almacenan 228 millones de metros cúbicos, cuando se requieren al menos 350 millones únicamente para consumo humano. Para cubrir todos los usos —doméstico, agrícola, industrial y ecológico— el déficit es aún más grave: harían falta 1,500 millones de metros cúbicos.

El problema trasciende lo local. De acuerdo con Quiroga, la obligación de cumplir con el trasvase a Estados Unidos no recae en Tamaulipas, sino en la Federación,  a través de la Conagua encargada de administrar las cuencas del país. No obstante, la presión social y económica golpea directamente a los productores agrícolas, ganaderos y a las familias de la frontera, que padecen las consecuencias inmediatas de la escasez.

El funcionario subrayó que el próximo 24 de octubre será la fecha crítica: al concluir el ciclo 36, Estados Unidos tendrá derecho a reclamar el agua que México debe. Hasta entonces, las advertencias de incumplimiento se convierten en reclamos formales que podrían escalar a tensiones diplomáticas y, peor aún, a represalias comerciales en sectores sensibles como el agrícola.

El trasfondo de esta crisis pone en entredicho la capacidad de planeación hídrica del país: se privilegió por años el uso intensivo del agua para riego sin invertir lo suficiente en infraestructura de almacenamiento, modernización de canales ni políticas de conservación. Hoy, el costo lo pagan los productores de la región fronteriza, que ven peligrar su futuro económico, y los ciudadanos, que enfrentan la amenaza de un abasto insuficiente incluso para el consumo básico.

La cuenta regresiva hacia el 24 de octubre avanza, y con ella se agudiza la preocupación: ¿qué pasará si México no cumple con el trasvase? Más allá de un tratado binacional, está en juego la soberanía hídrica, la seguridad alimentaria y la confianza internacional en la gestión de recursos naturales en nuestro país.

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