
La secretaria de la Comisión de Desarrollo Rural en el Congreso del Estado, Marina Ramírez Andrade, advirtió que el campo tamaulipeco atraviesa una de sus etapas más críticas ante la eliminación de programas federales de apoyo, la caída en los precios de los granos y la apertura indiscriminada de fronteras a productos agrícolas extranjeros.
“Existe mucha preocupación e incertidumbre entre los productores. Esta situación no nació ayer, es consecuencia de varios años de abandono, desde que se retiraron los apoyos al campo. Hoy estamos viendo los efectos de esas decisiones”, señaló la legisladora de Acción Nacional por San Fernando Tamaulipas.
Ramírez Andrade explicó que los acuerdos parciales alcanzados entre la Federación y productores de tres estados apenas representan “un mejoralito” que no resuelve el problema de fondo: la falta de una política integral que escuche al sector primario y atienda sus necesidades reales.
“Se requiere diálogo, pero un diálogo efectivo, que no se quede en mesas sin resultados. Los productores están pidiendo ser escuchados y tener reglas claras. Lo que no puede seguir pasando es que se privilegie el grano extranjero sobre el nacional”, enfatizó.
La diputada lamentó que la importación de maíz sin controles sanitarios ni arancelarios haya generado una distorsión en los precios nacionales, dejando en desventaja a los agricultores locales.
“El precio actual del maíz es reflejo de una política que abre las fronteras sin restricción y sin pensar en nuestros productores. Se les deja al último mientras los granos internacionales tienen prioridad”, denunció.
Ramírez Andrade hizo un llamado al Gobierno Federal para que retome la responsabilidad del desarrollo rural como una prioridad de seguridad alimentaria, y no como un asunto presupuestal secundario.
“El campo no puede seguir dependiendo de paliativos ni de decisiones improvisadas. Si se eliminan más programas, sería como darse un balazo en el pie: se está afectando al sector que alimenta al país”, concluyó.