Las intensas lluvias provocadas por la tormenta tropical “Barry” dejaron huella en el sistema educativo de Tamaulipas. Un total de 32 escuelas resultaron afectadas en municipios del sur y la zona cañera del estado, según el primer levantamiento oficial realizado por el Instituto Tamaulipeco de Infraestructura Física Educativa (ITIFE).
El titular del ITIFE, Sergio Castillo Sagástegui, informó que la zona conurbada de Tampico, Ciudad Madero y Altamira fue la más golpeada por las precipitaciones, con un total de 24 planteles afectados. En específico, Madero reportó 10 escuelas dañadas, Tampico 8 y Altamira 6. Además, se registraron afectaciones en El Mante (6 escuelas) y Aldama (2).
En algunos de estos planteles, el nivel del agua alcanzó hasta 50 centímetros, lo que provocó daños en mobiliario, instalaciones eléctricas y estructuras. Aunque las afectaciones fueron severas, se señaló que fueron menores en comparación con las sufridas por escuelas en Reynosa tras la tormenta del pasado 27 de marzo.
Entre los daños más significativos se encuentran grietas estructurales, como en una escuela de Loma Alta, y la caída de un árbol sobre dos aulas de la escuela Leona Vicario en Tampico. También se reportaron bardas perimetrales colapsadas, así como desprendimiento de concreto en pasillos y cornisas.
A pesar de la incertidumbre que genera esta situación entre padres, madres de familia y docentes, se informó que los daños están cubiertos por la aseguradora Agroasemex, lo que permitirá iniciar las reparaciones antes del arranque del próximo ciclo escolar, previsto para septiembre.
“Vamos a trabajar a contrarreloj para que los niños y niñas regresen a espacios seguros y dignos”, señaló Castillo Sagástegui.
La tormenta “Barry” no solo afectó estructuras; también puso a prueba la resiliencia de comunidades escolares que, una vez más, deberán enfrentar las consecuencias del clima con solidaridad y compromiso.