La presidenta del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas, Tania Contreras López, no solo celebró la llegada de Jesús Eduardo Govea Orozco a la Fiscalía General de Justicia.
Su mensaje tuvo un subtexto político claro: el Poder Judicial quiere un fiscal con oficio, sí, pero sobre todo un fiscal que juegue en equipo… y que no rompa el equilibrio interno del sistema de justicia.
En un momento en que el estado inicia un reacomodo institucional con un nuevo fiscal y con presiones federales por resultados, Contreras envió un mensaje contundente: el Poder Judicial no puede caminar sin la Fiscalía, pero la Fiscalía tampoco puede operar sin el Poder Judicial. Es decir, la autonomía se respeta, pero la coordinación es obligatoria.
La magistrada presidenta subrayó que el bagaje ministerial de Govea Orozco —quien inicia funciones el 16 de diciembre— debe traducirse en mejores procedimientos y carpetas sólidas. No es una frase al aire: es un diagnóstico directo sobre lo que ha fallado.
En Tamaulipas las carpetas se caen, los casos se atoran, y los delitos se diluyen entre errores de integración y criterios dispares entre jueces y ministerios públicos.
Contreras recordó un punto medular que suele incomodar a las instituciones: para la ciudadanía no existe distinción entre Fiscalía y Poder Judicial. Si un caso no avanza, si una denuncia no prospera, la percepción pública se carga por igual a ambos. Por eso insistió en un “frente común” que permita cerrar brechas entre operadores del sistema.
La magistrada también abrió la puerta a una discusión más amplia: la urgente reforma a las fiscalías a nivel nacional. Sin embargo, apuntó a lo esencial:
sin ministerios públicos y jueces formados bajo los mismos estándares, cualquier reforma se vuelve cosmética.
Los casos seguirán cayéndose si no hay criterios compartidos, si la integración no se perfecciona y si las instituciones trabajan cada una por su lado.
El mensaje final fue, quizá, el más político:
Tamaulipas necesita un sistema de justicia articulado, no una Fiscalía poderosa ni un Poder Judicial aislado.
La llegada de Govea Orozco no solo renueva un cargo: redibuja las relaciones de poder dentro del aparato de justicia, y Contreras López ya puso sobre la mesa la hoja de ruta.
La pregunta que queda en el aire es si el nuevo fiscal asumirá esta convocatoria como una alianza institucional… o como un reto.
