En medio de versiones que la colocan en el tablero político rumbo a la alcaldía de Ciudad Victoria, la secretaria de Bienestar Social del Gobierno de Tamaulipas, Silvia Casas González, negó de manera categórica que esté considerando dejar su cargo para buscar una candidatura en el corto plazo.
“Hasta el día de hoy no hay ninguna noticia en ese sentido, ninguna absolutamente”, afirmó la funcionaria, al subrayar que su prioridad es mantenerse en la actual administración estatal, en la que —dijo— aún restan tres años de trabajo enfocados en tareas que calificó como primordiales.
Si bien descartó cualquier movimiento político inmediato, Casas González dejó abierta una puerta en el plano académico al señalar que la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) es una institución a la que dedicó 35 años de su vida profesional, y reconoció que, como a cualquier académico, la posibilidad de volver a ella resulta atractiva. No obstante, puntualizó que tampoco se trata de un tema en su agenda actual.
Más allá del desmentido político, el mensaje de la titular de SEBIEN estuvo acompañado de datos presupuestales relevantes. Para 2026, la dependencia proyecta un presupuesto de mil 200 millones de pesos, los cuales —aseguró— serán destinados en su totalidad a programas sociales.
El rubro con mayor asignación será el de paquetes alimentarios, que concentrará alrededor de 500 millones de pesos, es decir, casi la mitad del presupuesto total de la Secretaría. Este programa atiende actualmente a 284 mil 747 beneficiarios, con una proyección de crecimiento hasta 300 mil personas, lo que confirma su peso tanto social como político dentro de la estructura gubernamental.
En segundo y tercer lugar en monto presupuestal se ubican los comedores comunitarios y los gestores sociales, programas que operan directamente en territorio y que suelen ser clave en la relación del gobierno con los sectores de mayor vulnerabilidad.
El posicionamiento de Silvia Casas no solo busca disipar rumores, sino marcar estabilidad dentro del gabinete estatal en vísperas de la discusión del Paquete Económico 2026. Al mismo tiempo, la concentración de recursos en programas alimentarios refuerza el mensaje de que la política social seguirá siendo uno de los ejes centrales del gobierno, con alto impacto presupuestal y sensibilidad electoral.
En este contexto, el seguimiento al ejercicio de estos recursos y a los criterios de distribución será fundamental, especialmente cuando el gasto social se consolida como uno de los instrumentos más visibles —y políticamente relevantes— de la administración estatal.