Tamaulipas atraviesa una de las peores crisis agrícolas de los últimos años: la producción de maíz cayó más del 77 % en la última década, reflejo del abandono del campo, los efectos de la sequía y las políticas públicas erráticas aplicadas desde el gobierno federal.
A nivel nacional, el país cerrará 2025 con la peor caída en la producción de granos y oleaginosas en un cuarto de siglo, al pasar de un máximo histórico de 40.8 millones de toneladas en 2021 a 32.4 millones proyectadas al cierre de este año.
El ex dirigente del PRI estatal, Ramiro Ramos Salinas, advirtió que esta reducción histórica se presenta justo cuando el Gobierno federal presume su estrategia para lograr la soberanía y autosuficiencia alimentaria.
“A seis meses de que el gobierno morenista lanzó el programa Cosechando Soberanía, no se puede hablar de fracaso, pero sí de una realidad adversa: los costos de los insumos van al alza, los precios de las cosechas a la baja y la sequía se extiende”, señaló.
Ramos Salinas destacó que el impacto es más severo en estados tradicionalmente productores como Tamaulipas, donde los agricultores enfrentan, además de la falta de apoyos, un incremento de la inseguridad rural y el deterioro de la infraestructura hidráulica.
El doctor en Administración Pública advirtió que el incremento de las importaciones refleja la pérdida de competitividad del sector: las compras al extranjero de maíz, trigo y sorgo aumentaron 150 %, de 19.8 millones de toneladas en el año 2000 a 49.6 millones en 2025.
“Todo este contexto —sequía, inseguridad y desmantelamiento institucional— juega en contra del programa Cosechando Soberanía y coloca a México en una posición de dependencia alimentaria más grave que hace dos décadas”, concluyó.