
La clausura de un área de la iglesia ubicada en el camino hacia El Chorrito —justo donde el próximo 12 de diciembre se inaugurará la primera etapa de la escultura monumental de la Virgen— vuelve a exhibir las grietas, no sólo estructurales, sino institucionales, en materia de protección civil en Tamaulipas.
El cierre preventivo, realizado por la Coordinación Estatal de Protección Civil, llega más de dos años después del colapso de la Iglesia de la Santa Cruz en Ciudad Madero, tragedia que dejó 12 muertos y más de 60 lesionados, y de la que, hasta hoy, el gobierno no ha dado a conocer el dictamen técnico definitivo de las causas.
La herida sigue abierta… y la opacidad también.
Luis Gerardo González de la Fuente, coordinador estatal, explicó que el cierre se originó tras la recomendación del gobernador Américo Villarreal durante su reciente visita a El Chorrito. Según dijo, Obras Públicas revisará la estructura y “le meterá mano” si es necesario.
Pero la pregunta es obligada:
¿Por qué una revisión tan básica llega sólo después de que el gobernador pasa por ahí?
¿Y cuántos templos más, en silencio, operan sin garantías mínimas de seguridad?
El funcionario aseguró que existe comunicación con las diócesis del estado y que se les ha pedido contar con su programa interno de protección civil y dictámenes estructurales, eléctricos y de gas. Sin embargo, la realidad contradice la narrativa:
si tuviesen todos esos documentos, no habría necesidad de clausurar el área apenas unos días antes de recibir a miles de peregrinos.
La inminente celebración del 12 de diciembre atraerá un flujo multitudinario de fieles. El riesgo es evidente.
Y la tragedia de Madero debería haber sido suficiente para que el Estado aprendiera y actuara antes, no después.
Mientras no haya transparencia sobre el derrumbe de 2023 y mientras las revisiones sigan dependiendo de visitas oficiales o momentos oportunos, la protección civil seguirá siendo reactiva, no preventiva.
Y en materia de vidas humanas, la improvisación es un lujo que Tamaulipas no puede permitirse.