Director: Eduardo Vizcarra Cruz

viernes 30 de enero de 2026

Entre el discurso de invasión y la cooperación real: EU opera en México desde hace décadas

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Las agencias de EU no son una novedad en México: llevan décadas operando, el problema no es la cooperación, sino la falta de debate público sobre sus límites y controles, dijo la diputada Mercedes del Carmen Guillén Vicente.

Las declaraciones de Donald Trump sobre una posible intervención en México contrastan con una realidad que poco se dice en el debate público: agencias estadounidenses como la DEA y el FBI han operado en territorio nacional desde hace muchos años, bajo esquemas de cooperación bilateral que han sobrevivido a cambios de gobierno y coyunturas políticas.

Así lo expuso la diputada local Mercedes del Carmen Guillén Vicente, quien consideró que el amago de una invasión responde más a una narrativa política con fines electorales en Estados Unidos que a una amenaza concreta contra la soberanía mexicana.

La legisladora recordó que la presencia de agencias estadounidenses no es un secreto ni una novedad, sino parte de una relación estructural entre ambos países, visible incluso en aspectos logísticos ampliamente conocidos, como la operación de aeronaves oficiales en territorio mexicano.

Desde esta perspectiva, el discurso de mano dura impulsado por Trump no rompe con la cooperación existente, sino que busca capitalizar el tema de seguridad y migración para consumo interno, mientras en los hechos las operaciones conjuntas continúan.

Guillén Vicente subrayó que México y Estados Unidos mantienen una relación de interdependencia inevitable, marcada por la vecindad geográfica y los intereses compartidos, en la que la colaboración en materia de seguridad ha sido constante, aunque no exenta de tensiones.

El riesgo, advirtió implícitamente, no está en una invasión formal, sino en normalizar una cooperación asimétrica, donde la agenda estadounidense se impone y México reacciona más de lo que define. En ese contexto, la diputada señaló que corresponde al Estado mexicano aprovechar esta relación para corregir sus propias debilidades internas, particularmente aquellas que alimentan la percepción de inseguridad.

Así, más allá de los discursos estridentes, el debate de fondo sigue siendo político y estratégico: hasta dónde llega la cooperación y dónde comienza la subordinación, en una relación bilateral que, por necesidad y conveniencia, ninguno de los dos países puede eludir.

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