Director: Eduardo Vizcarra Cruz

jueves 01 de enero de 2026

El hermanamiento manchado: privilegios y doble moral en Tampico

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La Dirección de Desarrollo Económico parece confundir mérito con cercanía política.

La firma de hermanamiento entre Tampico y McAllen, Texas, que encabezan la presidenta municipal Mónica Villarreal Anaya y Javier Villalobos representa —al menos en el discurso— una oportunidad histórica para proyectar el talento emprendedor de la ciudad hacia el mercado internacional.


Sin embargo, detrás del gesto diplomático y los discursos sobre cooperación económica, emerge una sombra que amenaza con empañar la legitimidad del proyecto: la inclusión de un empleado municipal como beneficiario directo de este programa de impulso empresarial.

El caso de Moisés Méndez Aguilar, asistente adscrito a la nómina del Ayuntamiento a Susana Pineda esposa del gerente a la Comapa sur  y sin presencia clara en sus funciones públicas, exhibe con crudeza las grietas éticas y los privilegios internos en la selección de los participantes que viajarán a Estados Unidos.


Mientras cientos de emprendedores reales luchan por abrirse espacio con esfuerzo y mérito, un funcionario municipal aparece entre los primeros favorecidos para comercializar productos en el extranjero.

Más que un descuido, el hecho revela una distorsión en los criterios de la Dirección de Desarrollo Económico, que debería operar bajo principios de transparencia, equidad y rendición de cuentas. La oportunidad de representar a Tampico en el exterior no puede convertirse en un botín político ni en un premio por cercanía con el poder local.

Y es que la historia de Méndez Aguilar no se limita a este episodio. El funcionario, además de estar en la nómina municipal, preside la asociación “Jóvenes de Corazón Grande A.C.” y protagonizó en 2024 un conflicto interno al denunciar a una ex funcionaria ante la Contraloría municipal. Aquella disputa, más que reflejar un acto de ética pública, dejó ver un escenario de tensiones políticas y posibles manejos opacos de recursos dentro de la administración.

La presidenta Mónica Villarreal Anaya ha mostrado una agenda pública basada en la modernización, el desarrollo económico y el empoderamiento ciudadano. Pero el problema no radica en sus discursos, sino en el control ético de su propio equipo, donde casos como el de Méndez Aguilar cuestionan la coherencia entre el discurso de transformación y la práctica cotidiana.

El llamado nacional de Claudia Sheinbaum Pardo a fortalecer la lucha contra la corrupción debe traducirse en hechos locales. Si los gobiernos que se asumen de cambio permiten que los mismos vicios de antaño se filtren entre sus funcionarios, el mensaje político se desmorona.

El hermanamiento con McAllen debería ser una vitrina de transparencia y oportunidad para todos los emprendedores auténticos de Tampico, no un escaparate de favoritismos disfrazados de progreso.
Porque cada vez que un servidor público se beneficia de su posición, se traiciona no solo la confianza ciudadana, sino también la promesa de un gobierno distinto.

La diplomacia económica no puede florecer sobre los cimientos de la simulación. Un hermanamiento sin ética no une, divide.

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