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Las intensas lluvias e inundaciones provocadas por la tormenta tropical Barry no solo dejaron calles anegadas y daños materiales: también sacaron a la superficie un problema que ya no se puede ignorar. Literalmente.
Más de 400 cocodrilos fueron avistados en la zona conurbada de Tampico, Madero y Altamira durante los días más críticos de la emergencia, según reportó el coordinador regional de Protección Civil, Rafael Chirinos.
Y no, ya no se trata solo de los cocodrilos que deambulan por la Laguna del Carpintero, donde turistas se toman selfies. Esta vez, los reportes llegaron desde puntos tan inusuales como:
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Avenidas principales, como Ejército Mexicano.
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Frente a casas, en la Ampliación de la Unidad Nacional.
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En la Laguna del Chairel, muy cerca de áreas recreativas.
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E incluso, nadando por calles inundadas en colonias como Vicente Guerrero, en Tampico.
💬 “Este es un factor de riesgo que antes no teníamos en contingencias pasadas”, advirtió Chirinos. El tema ya fue planteado en la mesa estatal de seguridad, con la esperanza de que el gobernador Américo Villarreal Anaya lo tome en cuenta como prioridad.
🎯 ¿El problema de fondo? No hay censo actualizado de cocodrilos, ni una unidad de manejo ambiental activa, ni proyectos serios de reubicación. La especie se ha adaptado peligrosamente bien a convivir con la urbanidad… pero los humanos no a convivir con ella.
La pregunta es simple: ¿seguiremos viendo a los cocodrilos como memes o como parte del folclore local, o aceptaremos que hoy representan una amenaza creciente para la seguridad pública?
Porque si algo dejó claro “Barry”, es que los cocodrilos ya no están en el agua. Están en la calle.