En su primera entrevista tras asumir el cargo como el tercer secretario de Finanzas de Tamaulipas en la administración de Américo Villarreal , Carlos Irán Ramírez González aseguró que las finanzas estatales “están bien y van a estar mejor”, aunque reconoció que el cierre del ejercicio fiscal 2025 exigirá disciplina para evitar subejercicios y mantener el equilibrio presupuestal.
El funcionario explicó que, a menos de dos meses de concluir el año, la administración estatal ha ejercido el 83 por ciento del presupuesto aprobado, mientras se avecina el gasto más fuerte del Capítulo 1000, correspondiente a sueldos y aguinaldos del personal estatal en diciembre.
Durante la primera reunión sostenida con el gobernador Américo Villarreal Anaya, dijo, se reiteró el llamado al gabinete a no caer en subejercicios presupuestales, práctica que en años anteriores afectó la eficiencia del gasto público y la evaluación federal del desempeño financiero.
Ramírez González precisó que, aunque no se contempla contratar un crédito a corto plazo, el escenario no está completamente descartado, pues dependerá del comportamiento de las participaciones y del flujo de recursos federales durante las próximas semanas.
Asimismo, informó que dos municipios tamaulipecos han solicitado a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público un adelanto de participaciones federales, solicitudes que ya cuentan con opinión positiva del comité estatal de obra pública, aunque —aclaró— “no representan una autorización definitiva, solo una opinión técnica del gobierno estatal”.
De cara al 2026, el nuevo secretario adelantó que se trabaja en un proyecto de presupuesto por 81 mil millones de pesos, lo que representa un incremento real del 5 al 6 por ciento respecto al ejercicio anterior. El documento deberá entregarse al Congreso del Estado a más tardar el 10 de diciembre.
Sin embargo, el principal reto de la Secretaría de Finanzas no será solo cuadrar números, sino garantizar eficiencia, transparencia y certidumbre en el uso de los recursos públicos. La frase optimista del nuevo titular —“las finanzas están bien y van a estar mejor”— deberá sostenerse con hechos contables y con una gestión libre de presiones políticas o discrecionalidad en la asignación del gasto.