Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

Alcohol, corridos y descontrol en el ITA de Altamira: el escándalo llegó a la Mesa de Seguridad

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El ITA de Altamira: cuando la autoridad abandona el salón y la escuela se convierte en cantina

La celebración navideña en el Instituto Tecnológico Agropecuario de Altamira (ITA) desató un fuerte escándalo en el sur de Tamaulipas, luego de que circularan imágenes y videos donde se observa a estudiantes consumiendo alcohol, tocando acordeón y escuchando corridos dentro de las instalaciones del plantel.

Lo que parecía una simple posada escolar se convirtió en un caso que ya escaló hasta la Mesa de Construcción de Paz y Seguridad del municipio, un indicador claro de la gravedad con la que fue tomado por las autoridades.

El secretario del Ayuntamiento, Francisco Pérez Ramírez, reconoció que el tema generó preocupación institucional y confirmó que se abrió una investigación para deslindar responsabilidades.

“Vimos a unos jóvenes tocando un acordeón y bebiendo… aparentemente estaban consumiendo alcohol. Todo indica que primero tendremos que hablar con la directora del Instituto Tecnológico para conocer cómo está la situación”, declaró.

La respuesta municipal revela dos cosas:

  1. La disciplina interna del plantel está bajo cuestionamiento, al permitir —o no detectar— el ingreso y consumo de bebidas alcohólicas dentro de una institución educativa.

  2. El tema ya tiene impacto político, pues un hecho que pudo resolverse administrativamente llegó a una mesa donde participan autoridades de seguridad, Guardia Nacional y representantes del estado.

El caso encendió alertas por el precedente que deja:
corridos, alcohol y fiesta dentro de un tecnológico federal en una zona donde la prevención del delito y el entorno escolar seguro son prioridades constantes.

Ahora, la directora del ITA de Altamira deberá explicar por qué el Instituto permitió un evento de este tipo, quién autorizó el acceso, y cómo es que fallaron los protocolos que deberían impedir el consumo de alcohol en espacios educativos.

Mientras tanto, el incidente se convierte en un recordatorio incómodo:
Cuando las instituciones bajan la guardia, la línea entre una posada escolar y un descontrol público se borra en segundos.

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