Luego de haber sido anunciada la subasta del Nissan Skyline R34 GT-R del año 2000, conducido por Paul Walker en Rápidos y Furiosos 4, a principios de este mes, el vehículo ya fue vendido por la casa de subastas Bonhams.
El deportivo japonés alcanzó un precio de 1.35 millones de dólares y, en el proceso, estableció un nuevo récord mundial para un Skyline GT-R vendido en una subasta pública.
Esto ocurre a pesar del hecho de que el GT-R en cuestión no es en realidad una variante rara construida por Nismo, como el Z-Tune de ejecución limitada, y en realidad fue modificado por un preparador del mercado de accesorios con el nombre de Kaizo Industries.
La historia cuenta que Universal Film Studios le dio a Paul Walker la libertad de modificar el GT-R de cualquier forma que él considerara adecuada para su papel protagónico en la película.
Las modificaciones clave que se le hicieron incluyen la instalación de un intercooler de montaje frontal Turbonetics, una conversión de freno Rotora y un escape Nismo NE-1. Se afirma que el motor RB26 de 2.6 litros con doble turbocompresor produce aproximadamente 550 hp, una suma seria para un vehículo de esta edad.
Curiosamente, el automóvil fue incautado por el gobierno de Estados Unidos después de la filmación de la cuarta entrega de la franquicia Fast & Furious, dado que Kaizo lo importó como un armazón y luego lo equipó con un motor RB26 y lo tituló como un «kit car». El automóvil finalmente se exportó a Alemania, donde permaneció en exhibición durante muchos años.