Director: Eduardo Vizcarra Cruz

viernes 30 de enero de 2026

Proyecto Trión: apuesta estratégica ante la caída de reservas petroleras

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Trión no representa un triunfo del modelo energético nacionalista; representa su corrección forzada. Y la pregunta de fondo no es si llegará el petróleo en 2028, sino cuánto costará al país haber perdido seis años discutiendo discursos mientras las reservas se agotaban.

En un contexto marcado por la disminución sostenida de las reservas petroleras nacionales —que registran una caída acumulada del 16 por ciento entre 2018 y 2024—, la empresa australiana Woodside Energy avanza en el desarrollo del campo petrolero Trión, ubicado en aguas ultra profundas del Golfo de México, frente a las costas de Tamaulipas.

De acuerdo con información del corporativo, cuyo director en México es el tamaulipeco Alfonso Solís Haces, el proyecto representa la inversión energética privada más relevante actualmente en América, con un monto estimado de 16 mil millones de dólares. A la fecha, el avance global del desarrollo es del 43 por ciento, con la expectativa de cerrar 2025 con un progreso cercano al 50 por ciento, según datos de la Secretaría de Desarrollo Energético.

El campo Trión contempla operaciones en aguas profundas y someras, con una plataforma de dimensiones comparables al Estadio Azteca, cuya construcción ya muestra avances significativos. Woodside informó que concluyó la fabricación del primer manifold submarino, equipo que operará a más de 2 mil 500 metros de profundidad, y que el proyecto ya cuenta con la aprobación correspondiente en materia de impacto ambiental, un paso clave para su viabilidad operativa.

Con oficinas ya establecidas en el puerto de Tampico, directivos de la empresa estiman que la perforación del primer pozo se concrete a mediados de 2026, conforme al calendario previsto. De cumplirse estos plazos, la extracción comercial de crudo iniciaría en 2028, con una producción proyectada de hasta 110 mil barriles diarios, lo que permitiría fortalecer tanto las reservas como la producción nacional.

El avance de Trión adquiere especial relevancia si se considera que, durante el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador, se destinaron a PEMEX recursos públicos por alrededor de 2 billones de pesos, sin que ello lograra revertir la tendencia negativa en las reservas petroleras del país. En ese escenario, el proyecto encabezado por Woodside se perfila como un elemento de contención para sostener los niveles actuales de producción durante los próximos seis años.

Más allá de su impacto económico inmediato, Trión también refleja un cambio de enfoque en la política energética, al reactivar la exploración en aguas profundas con participación de capital privado. Esta estrategia busca no solo compensar el agotamiento de yacimientos maduros, sino abrir una nueva etapa de descubrimiento de reservas, en un sector donde la inversión, la tecnología y el riesgo financiero superan con mucho la capacidad operativa de la empresa productiva del Estado.

En suma, el desarrollo del campo Trión se inserta como una apuesta estratégica para la seguridad energética del país, pero también como un termómetro de la viabilidad del modelo de colaboración público-privada en un sector históricamente dominado por decisiones políticas más que por criterios técnicos de largo plazo.

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