

Mientras miles de familias en Tamaulipas celebrarán este 10 de mayo con flores y reuniones, al menos 3 mil 500 madres buscadoras pasarán el Día de las Madres entre brechas, fosas y expedientes sin resolver, aferradas a la esperanza de encontrar a sus hijos desaparecidos en una de las entidades más golpeadas por la crisis de desaparición en México.
En México la cifra nacional de madres buscadoras supera las 25 mil mujeres, en Tamaulipas la tragedia tiene ya un rostro propio: al menos 3 mil 500 madres buscadoras están registradas ante la Fiscalía General de Justicia del Estado realizando labores para encontrar a sus familiares desaparecidos, principalmente en Reynosa, uno de los municipios más golpeados por este delito.
La cifra revela apenas una parte del drama humanitario que vive la entidad. En las últimas semanas, colectivos de búsqueda han localizado presuntos campos de exterminio, restos humanos y fosas clandestinas en zonas de Reynosa, confirmando lo que durante años denunciaron las familias: Tamaulipas continúa siendo una de las principales fosas del país.
Detrás de cada número hay una historia de dolor, miedo e impunidad. Son madres que dejaron su vida cotidiana para convertirse en investigadoras, rastreadoras y peritos improvisados ante la ausencia de resultados oficiales. Muchas recorren brechas y terrenos controlados por el crimen organizado armadas únicamente con fotografías, palas y esperanza.
La concentración de madres buscadoras en Reynosa también refleja el tamaño de la crisis de desapariciones en la frontera tamaulipeca, donde colectivos han denunciado que existen zonas completas convertidas en puntos de exterminio y desaparición sistemática.
La realidad es brutal: en Tamaulipas, miles de madres ya no esperan llamadas de las autoridades; salen ellas mismas a buscar entre la tierra lo que el Estado no ha podido —o no ha querido— encontrar.
El pasado tres de mayo un presunto campo de exterminio humano fue localizado la noche de ese sábado por el colectivo “Amor por los Desaparecidos”, durante la jornada de búsqueda número 50 de este año realizada en un paraje despoblado del sector Puerta Sur, en Reynosa.
El hallazgo fue dado a conocer a través de un video difundido en redes sociales por Edith González, presidenta del colectivo de madres buscadoras, quien informó que se trata del hallazgo positivo número 19 del año, y todo indica que es otro campo de exterminio del crimen organizado.
En la grabación, la activista documenta la presencia de múltiples restos óseos humanos esparcidos en distintos puntos del terreno, lo que —según señaló— evidencia la existencia de un cementerio clandestino en la zona.
“Seguimos haciendo prospección y búsqueda en campo… localizamos restos óseos humanos dispersos sobre la superficie. Está claro que esto es un cementerio clandestino”, expresó durante la transmisión en vivo.
Entre los indicios localizados se encuentran fragmentos de cráneo, mandíbulas con piezas dentales, falanges y fémures, algunos de ellos con visibles signos de violencia, como impactos de bala.
La representante del colectivo explicó que la dispersión de los restos podría deberse a factores como la acción de animales carroñeros y las condiciones climáticas, lo que ha dificultado las labores de identificación y recuperación.
Asimismo, advirtió que la zona es extensa y que los restos se encuentran distribuidos en una amplia superficie, por lo que las tareas de rastreo podrían prolongarse durante varios días.
“Vamos a barrer toda esta área hasta terminarla… sabemos que los restos están muy dispersos”, afirmó.
De acuerdo con el colectivo, el hallazgo ya fue reportado a las autoridades correspondientes. Elementos de la Guardia Estatal acudieron al sitio, mientras se esperaba la llegada de personal de la Unidad de Investigación y Servicios Periciales para iniciar el levantamiento de las primeras evidencias allí localizadas.