Río Bravo, Tam.- A meses de la contienda electoral, el Partido Acción Nacional en Tamaulipas enfrenta un nuevo escándalo: el regidor panista del Ayuntamiento de Río Bravo, Bernardo “G” Jr., y su esposa Lesley “Ch” fueron acusados por un juez federal en Estados Unidos de fraude electrónico, tras presuntamente desviar recursos millonarios de programas de apoyo económico durante la pandemia de Covid-19.
De acuerdo con el fiscal federal Nicholas J. Ganjei, la pareja, junto a tres residentes del Valle del Río Grande, montó un esquema fraudulento para simular solicitudes a los programas de Protección de Cheques de Pago (PPP) y de Préstamos por Desastre por Lesiones Económicas (EIDL), operados por la Administración de Pequeñas Empresas (SBA).
En el expediente también figuran Sandra Pope Solis, de 60 años, de Rancho Viejo; Rolando Santiago Benítez, de 51, de Harlingen; y Edgar De La Garza, de 45, de Brownsville, Texas, quienes ya fueron arrestados.
Las investigaciones del FBI y la Oficina del Inspector General de la SBA revelan que entre junio de 2020 y noviembre de 2021 los señalados falsificaron documentos fiscales y comerciales para inflar montos de los préstamos, que finalmente usaron en gastos personales.
El fraude asciende a 685 mil 800 dólares, es decir, más de 12 millones 800 mil pesos mexicanos. De ser encontrados culpables, enfrentarían hasta 20 años de prisión y multas de 250 mil dólares.
La acusación no solo desató un terremoto judicial, también político: en vísperas de la elección, el caso coloca al PAN tamaulipeco contra las cuerdas, exhibiendo a uno de sus representantes como protagonista de un fraude internacional en plena crisis sanitaria. El golpe a la credibilidad blanquiazul llega en el peor momento, cuando busca reposicionarse ante el electorado.
Editorial: La oposición ya ve en este escándalo una oportunidad para fortalecer su narrativa de corrupción dentro del PAN. En el terreno electoral, el caso podría convertirse en una bandera para cuestionar la integridad del partido y presionar a los votantes a reconsiderar su apoyo, poniendo en jaque la estrategia política del blanquiazul en Tamaulipas.