El dirigente de la Liga de Comunidades Agrarias y Sindicatos Campesinos en Tamaulipas, Raúl García Vallejo, advirtió que la agricultura comercial en el estado enfrenta una situación crítica debido al incremento en los costos de producción y la caída en los precios de los granos, lo que ha llevado a muchos productores a dejar de sembrar.
Señaló que, pese a las gestiones realizadas y el diálogo sostenido con autoridades federales, no se han concretado acuerdos que garanticen condiciones de rentabilidad para cultivos como maíz, sorgo, soya, cártamo y trigo.
“El precio internacional ha bajado, pero en otros países los productores están subsidiados. En México, la agricultura comercial no recibe ese respaldo”, afirmó.
García Vallejo explicó que el encarecimiento de insumos ha generado un desequilibrio severo en la actividad agrícola. Como ejemplo, indicó que hace algunos años el sorgo se comercializaba en alrededor de 7 mil pesos por tonelada, mientras que el diésel costaba 18 pesos; actualmente, el grano se vende hasta en mil 500 pesos, con combustibles que superan los 30 pesos.
Ante este panorama, reiteró la exigencia de establecer precios de garantía o esquemas de ingreso objetivo, que permitan a los productores recuperar su inversión y mantener la actividad productiva.
Asimismo, denunció la falta de cumplimiento en acuerdos alcanzados con el gobierno federal, lo que ha generado inconformidad en el sector y ha derivado en movilizaciones como bloqueos carreteros en distintas regiones del país.
“El problema es que se firman acuerdos y no se cumplen. Eso genera molestia y desconfianza entre los productores”, sostuvo.
El líder agrario también destacó la ausencia de un programa de aseguramiento agrícola que proteja las inversiones del sector, como ocurría en años anteriores con subsidios a las primas de seguro.
“No queremos subsidios totales, queremos participar, pero hoy no existe un esquema que garantice certidumbre ante pérdidas”, puntualizó.
Finalmente, subrayó que el campo tamaulipeco requiere atención urgente y sin distinciones, al señalar que la rentabilidad agrícola es fundamental para evitar el abandono de tierras y la pérdida de una actividad que, por décadas, ha sido el sustento de miles de familias.