Aunque en lo que va del año solo se han registrado dos incendios forestales, con una afectación estimada de 16 hectáreas, las condiciones climáticas extremas colocan a Tamaulipas en un escenario de alto riesgo para la propagación de nuevos siniestros, advirtió la Protección Civil Tamaulipas.
Las altas temperaturas, la ausencia prolongada de lluvias y la acumulación de material combustible, principalmente en la zona serrana, crean un entorno propicio para incendios de rápida expansión, con potencial impacto ambiental, económico y social.
El coordinador estatal de Protección Civil, Luis Gerardo González de la Fuente, informó que las autoridades se mantienen en estado de alerta permanente y en coordinación interinstitucional para responder de inmediato ante cualquier reporte.
Como parte de las acciones preventivas, el personal forestal ha sido equipado con herramientas especializadas y equipo de protección, y se prevé la incorporación de bombas de alta presión tipo Mac, capaces de operar con hasta un kilómetro de manguera, lo que permitirá combatir incendios en zonas de difícil acceso.
El funcionario confirmó además que la Procuraduría Ambiental investiga posibles incendios provocados de manera intencional, una práctica que —advirtió— agrava el riesgo y constituye un delito ambiental.
Recordó que desde el 1 de febrero se encuentra vigente la veda de fuego, que prohíbe estrictamente las quemas agrícolas, fogatas y el arrojar colillas de cigarro, medidas que buscan evitar tragedias ambientales en un contexto climático adverso.
Los incendios registrados hasta ahora se localizaron en pastizales del municipio de Bustamante y se encuentran totalmente controlados, sin daños mayores. Sin embargo, Protección Civil advirtió que el riesgo no ha disminuido y que un solo descuido puede detonar incendios de gran magnitud.
Las autoridades hicieron un llamado enérgico a la población a respetar la veda de fuego, evitar cualquier actividad de riesgo y reportar de inmediato cualquier conato de incendio, al subrayar que la prevención es hoy la principal línea de defensa para proteger los ecosistemas del estado.
