Director: Eduardo Vizcarra Cruz

viernes 17 de abril de 2026

Mortandad masiva de peces en el sur de Tamaulipas y norte de Veracruz por ingreso de agua salobre

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Una mortandad masiva de peces se registra en el sur de Tamaulipas y norte de Veracruz, donde el ingreso de agua salobre alteró el equilibrio del sistema lagunario. El fenómeno, agravado por mareas altas y cambios en la salinidad, ha provocado la muerte de carpas y especies comerciales en zonas como Pánuco.

Una de las peores crisis ambientales de las últimas décadas se registra en el sistema lagunario Guayalejo–Tamesí, donde miles de peces han muerto en los últimos días debido a la intrusión de agua salobre en zonas de agua dulce.

El fenómeno afecta particularmente la región comprendida entre el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz, con mayor intensidad en el sector conocido como Mata de la Monteada, en el municipio de Pánuco, donde se concentran los mayores reportes de mortandad.

De acuerdo con testimonios de pescadores y especialistas, factores hidráulicos, mareas altas y cambios en la composición química del agua provocaron un incremento en la salinidad, alterando el equilibrio del ecosistema. Durante meses, el alto volumen de agua dulce había mantenido bajo control este gradiente salino; sin embargo, la reciente entrada de agua marina a través del río Pánuco cambió drásticamente las condiciones.

Este desequilibrio impactó directamente la fisiología de especies como carpas y peces plateados, que quedaron atrapados en zonas salobres, sin posibilidad de regresar a aguas dulces. La falta de oxigenación y el estrés salino han derivado en una mortandad acelerada.

Pescadores de la región califican la situación como “catastrófica” y advierten que la pérdida podría alcanzar toneladas de ejemplares si no se toman medidas urgentes. Entre las propuestas, solicitaron la apertura controlada de la compuerta en la esclusa El Camalote, con el objetivo de facilitar el paso de los peces hacia zonas de menor salinidad.

En respuesta, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) autorizó la apertura parcial de 20 centímetros para evaluar si los peces pueden remontar la corriente. No obstante, el deterioro de la infraestructura limita el tiempo de operación, además de que se busca preservar el agua dulce almacenada para el consumo humano en la zona conurbada.

Autoridades y organismos operadores, como las Comapas de Tampico y Altamira, iniciarán labores para recolectar los peces muertos y evitar riesgos sanitarios, al tiempo que analizan alternativas para mitigar el impacto.

El dilema es complejo: liberar mayores volúmenes de agua dulce podría salvar a miles de peces, pero comprometería las reservas necesarias para enfrentar la temporada de estiaje.

Mientras tanto, el daño ya es visible. Miles de ejemplares han muerto, afectando no solo al ecosistema, sino también a la economía de las comunidades pesqueras que dependen de esta actividad en la región.

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