
Ciudad Victoria, Tamaulipas.– El líder del sector de la masa y la tortilla en la entidad, Enrique Yáñez Reyes, expresó su rechazo al Acuerdo Nacional Maíz–Tortilla al señalar que no ha generado beneficios reales para los productores en Tamaulipas ni en la mayoría del país.
En conferencia, aseguró que dicho acuerdo, firmado el año pasado por un grupo reducido de industriales, no ha sido acompañado de apoyos sustanciales, lo que ha impedido su implementación efectiva en la entidad. Incluso, acusó que se generó una percepción errónea a nivel federal sobre el respaldo del sector.
“En Tamaulipas no hay apoyos reales para la industria. Se habla de millones que no se aterrizan, solo están en el papel”, sostuvo.
Yáñez Reyes también lanzó un llamado directo a la federación, solicitando la renuncia del titular de la Secretaría de Agricultura, a quien acusó de no cumplir con los objetivos del acuerdo y de favorecer a grandes empresas harineras.
Advirtió que el reciente anuncio de incrementos en el precio de la harina por parte de empresas del sector podría impactar directamente en el costo de la tortilla, aunque aclaró que, por ahora, no se contempla un aumento inmediato en el estado.
“Estamos esperando que haya acuerdos a nivel nacional. Si sube la harina, inevitablemente se tendría que reflejar en el precio de la tortilla”, explicó.
Actualmente, en Tamaulipas operan alrededor de 2,600 tortillerías, muchas de las cuales enfrentan incrementos en insumos como energía, papel, aceites y salarios, lo que ha reducido sus márgenes de ganancia en los últimos años.
El precio del kilo de tortilla en la entidad fluctúa entre los 24 y 30 pesos, dependiendo de la región y los costos de producción de cada establecimiento.
El dirigente reiteró que los industriales buscan mantener la estabilidad en el precio del alimento básico, pero advirtió que, de concretarse los aumentos en la harina, el ajuste podría ser de entre uno y dos pesos por kilo.
Finalmente, subrayó que el sector mantiene su respaldo a las políticas federales, aunque insistió en la necesidad de frenar prácticas de las harineras que, dijo, han impactado históricamente en el encarecimiento del producto.