Director: Eduardo Vizcarra Cruz

sábado 18 de abril de 2026

Clínicas patito: el bisturí ilegal que pone en riesgo vidas en Tamaulipas

Facebook
X
WhatsApp
Email
Print
El comisionado estatal de la COEPRIS, Mario Rebolledo Urcadiz, exhortó a la ciudadanía a verificar que los médicos que ofrecen este tipo de servicios cuenten con la acreditación correspondiente, a fin de evitar riesgos graves a la salud.

Lo que debería ser una especialidad médica altamente regulada se ha convertido, en algunos casos, en un negocio clandestino que juega con la vida de las personas. En Tamaulipas, la Comisión Estatal de Protección contra Riesgos Sanitarios (COEPRIS) ha confirmado la operación de falsos cirujanos plásticos que realizan procedimientos estéticos sin contar con certificación oficial, una práctica grave que ya provocó la suspensión de al menos tres clínicas.

El problema no es menor ni aislado. De acuerdo con el comisionado estatal de la COEPRIS, Mario Rebolledo Urcadiz, en toda la entidad solo existen 39 médicos legalmente certificados para realizar cirugías plásticas y procedimientos estéticos. La cifra revela una realidad incómoda: el mercado de la estética está saturado de improvisación, simulación y riesgo sanitario.

La advertencia es clara: nadie puede ejercer cirugía plástica sin cédula profesional de médico general, especialidad en cirugía plástica reconstructiva y certificación vigente del consejo correspondiente. Sin embargo, clínicas continúan operando bajo títulos engañosos como “maestro en cirugías”, una figura inexistente en la práctica clínica y utilizada para confundir a pacientes desprevenidos.

Más preocupante aún es que no solo se trata de médicos sin certificación. La COEPRIS también ha suspendido establecimientos por quirófanos inadecuados, instalaciones deficientes y permisos incompletos, evidenciando un sistema donde el lucro ha pesado más que la seguridad del paciente.

Aquí el fondo del problema no es únicamente la existencia de falsos cirujanos, sino la normalización del riesgo. Cada clínica irregular que opera es una falla en la cadena de vigilancia sanitaria y una amenaza directa a la salud pública.

“No es estética, es salud”, ha insistido la autoridad sanitaria, al confirmar que las revisiones continuarán de manera intensiva durante todo el año. El mensaje es contundente: quien juegue con la vida de las personas bajo un bisturí ilegal, será clausurado.

La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿cuántas clínicas más siguen operando en la sombra y cuántos pacientes han sido expuestos antes de que la autoridad intervenga?

PUBLICIDAD