
La reubicación de la caseta de cobro del Puente Tampico, que conecta a Tamaulipas con el norte de Veracruz, volvió a colocarse en el centro de la agenda pública regional como un pendiente histórico que frena el desarrollo económico de la zona sur del estado.
Resulta incongruente hablar de una zona metropolitana interestatal mientras persiste este pasivo político y económico que actúa como un lastre para la movilidad, el comercio y la integración productiva entre ambas entidades.
Este día, Rosa Edith De Antes Martínez , presidenta de la Asociación Regional de Comerciantes e Industriales Mexicanos (ARCIM), reiteró que la caseta debe ser reubicada más de 70 kilómetros al sur, aproximadamente a la altura de Ozuluama, como una medida urgente y necesaria.
“Este es un tema que hemos planteado de manera reiterada a nuestros candidatos, particularmente a diputados y senadores, sobre todo en tiempos de campaña. Llevamos muchos años insistiendo en esta demanda. Somos una zona conurbada y la existencia de la caseta únicamente entorpece el desarrollo económico. Su reubicación beneficiaría tanto a Tamaulipas como al norte de Veracruz”, señaló la dirigente empresarial.
De Antes subrayó que el planteamiento ya está sobre la mesa, pero requiere el acompañamiento de otras cámaras empresariales y actores sociales para consolidarse como una exigencia regional de interés común. “No es una petición aislada, es una demanda colectiva”, enfatizó.
A este reclamo se suma el deterioro recurrente del propio puente, que durante largos periodos ha mostrado falta de mantenimiento, lo que abre una pregunta inevitable: ¿a dónde han ido los miles de millones de pesos recaudados durante casi 38 años de cobro continuo?
La combinación de infraestructura envejecida, cobros persistentes y ausencia de decisiones de fondo refuerza la percepción de abandono institucional y profundiza el desgaste de un modelo que ya no responde a la realidad metropolitana que hoy se intenta construir en el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz.