Director: Eduardo Vizcarra Cruz

martes 21 de abril de 2026

Morena impone línea y el PVEM se repliega ante la Reforma Electoral

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La diputada priista Mercedes del Carmen Guillén Vicente advirtió que el Partido Verde Ecologista de México terminó por alinearse a Movimiento Regeneración Nacional para sacar adelante la próxima Reforma Electoral, cuya iniciativa será enviada al Congreso por la presidenta.

La próxima Reforma Electoral ya no se discute: se acata. Así lo advirtió la diputada priista Mercedes del Carmen Guillén Vicente, al señalar que el Partido Verde Ecologista de México ha terminado por “doblar las manos” frente a Movimiento Regeneración Nacional, allanando el camino para una iniciativa que, anticipó, será aprobada sin mayores resistencias.

Guillén Vicente sostuvo que las declaraciones recientes de Manuel Velasco, coordinador del PVEM en el Senado, evidencian que ya existe un acuerdo cerrado para respaldar la reforma en los términos que presentará la presidenta ante el Congreso de la Unión el próximo lunes. El Partido del Trabajo, recordó, ya había fijado postura favorable desde hace días.

En los hechos, advirtió la legisladora, lo que se anuncie públicamente será mero trámite: el dictamen ya estaría pactado y lo que ocurra en ambas Cámaras responderá más a la disciplina de bloque que a un debate democrático real.

La diputada priista alertó que, con base en lo adelantado por la propia presidenta en su conferencia matutina, la reforma apunta a una reducción del financiamiento público y a una reconfiguración de las diputaciones plurinominales que, lejos de fortalecer la representación, distorsiona la voluntad ciudadana.

“Estamos frente a una reforma prácticamente antidemocrática”, sostuvo Guillén Vicente, al explicar que de las 200 curules de representación proporcional, 100 se asignarían a las primeras minorías. Es decir, en los distritos donde Morena no obtenga mayoría, accedería automáticamente como segunda fuerza, “entrando por la puerta fácil”, sin reflejar necesariamente un respaldo ciudadano amplio.

La otra mitad, agregó, se repartiría por listas partidistas, un mecanismo históricamente opaco y controlado por las dirigencias, lo que anticipa una ingeniería electoral diseñada desde el poder y no desde la pluralidad.

Para Guillén Vicente, el mensaje es claro: la alianza gobernante no busca perfeccionar la democracia, sino blindar su permanencia. Y en ese objetivo, concluyó, el PVEM ha dejado de ser un aliado incómodo para convertirse en un socio dócil, incluso a costa de un grave retroceso democrático.

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