Aunque el Gobierno Municipal descarta adeudos con la Comisión Federal de Electricidad, la persistencia de semáforos y luminarias fuera de servicio mantiene una percepción ciudadana de desorden y falta de control en la gestión de los servicios públicos, una situación que obliga a la autoridad a ofrecer algo más que explicaciones técnicas.
La Secretaría de Servicios Públicos del Municipio negó que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) haya suspendido el suministro de energía eléctrica a los semáforos que actualmente presentan fallas en distintos puntos de la ciudad; sin embargo, la reiteración de estos incidentes ha vuelto recurrente el malestar social y las dudas sobre la eficiencia operativa del Ayuntamiento.
El titular del área, Carlos Alberto Charles Ortiz, aseguró que las fallas no están relacionadas con falta de pago, sino con accidentes viales y situaciones técnicas específicas. Como ejemplo, mencionó un choque registrado en la avenida Sulaimán y la desactivación de cuchillas en el bulevar Praxedis Balboa, situaciones que —dijo— ya fueron atendidas.
No obstante, para la ciudadanía, el origen del problema resulta secundario frente a las consecuencias: semáforos apagados, riesgos viales y una sensación de abandono en puntos clave de la movilidad urbana, especialmente en horas de mayor tráfico.
En el caso del alumbrado público, el funcionario sostuvo que los pagos de energía eléctrica se encuentran al corriente, aunque reconoció desfases administrativos de hasta tres días, lo que evidencia áreas de oportunidad en los procesos internos de pago y coordinación interinstitucional.
“Se trata de trámites administrativos que se regularizan una vez que se comprueba el pago”, explicó, al detallar que la ciudad está dividida en cuatro sectores y que la Tesorería Municipal es la encargada de realizar los pagos una vez recibidos los recibos de la CFE.
Otro factor que incide en la percepción negativa es el robo de cableado, una problemática persistente que, si bien no es atribuible de manera directa al Municipio, sí exige una estrategia preventiva más eficaz para evitar que el deterioro del alumbrado público se vuelva una constante.
Si bien la autoridad municipal asegura que los servicios se restablecen de manera gradual, la frecuencia de estas fallas coloca sobre la mesa un debate inevitable: la diferencia entre la explicación institucional y la experiencia cotidiana de los ciudadanos, quienes demandan no sólo aclaraciones, sino resultados visibles y sostenidos.