Director: Eduardo Vizcarra Cruz

sábado 31 de enero de 2026

El presupuesto como poder: lo que revela el Paquete Fiscal 2026

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La aprobación del Paquete Fiscal del Gobierno de Tamaulipas para el ejercicio 2026, por más de 81 mil millones de pesos, fue presentada como un ejercicio de responsabilidad financiera. Sin embargo, detrás del discurso de estabilidad y sentido social, el presupuesto deja ver algo más profundo: el control político del dinero público como mecanismo de gobernabilidad.

El incremento proyectado de 4.72% en los ingresos, hasta alcanzar 81 mil 15 millones de pesos, es prudente, pero limitado. No hay señales de expansión económica robusta ni de una reforma fiscal que fortalezca la recaudación propia del Estado. El crecimiento descansa, una vez más, en la eficiencia administrativa y en la relación con la Federación. En términos reales, el margen para impulsar desarrollo estructural sigue siendo reducido.

El punto más delicado del paquete no está en el monto global, sino en la reasignación de 230 millones de pesos provenientes de entes autónomos. Aunque el Congreso insiste en que no se vulnera su autonomía, el mensaje político es inequívoco: la autonomía presupuestal ya no es intocable. Hoy son 230 millones; mañana puede ser más. El precedente queda sentado.

La narrativa oficial justifica la medida en nombre de la educación y el campo. Nadie discute la prioridad de esos sectores. Lo cuestionable es el criterio: ¿se trata de una revisión técnica del gasto o de una decisión política para concentrar control presupuestal? En un entorno de restricción fiscal, la línea entre ambas cosas se vuelve cada vez más delgada.

En materia tributaria, el Congreso presume que no se crearon nuevos impuestos. La decisión es políticamente rentable, pero financieramente insuficiente. Se habla de fortalecer la recaudación sin tocar impuestos, lo que en la práctica significa posponer una discusión fiscal de fondo y mantener la dependencia de recursos federales.

Las Leyes de Ingresos de 13 municipios evidencian otra realidad incómoda: la eliminación de cobros que son competencia federal no es un acto de generosidad, sino una corrección obligada tras criterios de la Suprema Corte. Durante años, los municipios sostuvieron ingresos con conceptos jurídicamente frágiles. Hoy se retiran, pero sin una estrategia clara para compensar la pérdida.

La reducción de derechos para evitar impactos en la economía familiar es socialmente defendible, pero financieramente deja a los municipios ante una disyuntiva peligrosa: menos ingresos propios o mayor dependencia del Estado. En ambos escenarios, la autonomía municipal se debilita.

El Presupuesto de Egresos 2026 se califica como austero y con sentido social. Educación, salud, seguridad y desarrollo rural vuelven a ocupar el discurso central. El problema es que el presupuesto se aprueba cada año, pero la evaluación de resultados sigue siendo la gran ausente. Se gasta, pero pocas veces se mide con rigor el impacto real.

El Paquete Fiscal 2026 no genera crisis ni sobresaltos. Y quizá ese sea precisamente el problema. Garantiza estabilidad, sí, pero normaliza un modelo donde el presupuesto se convierte más en herramienta de control político que en palanca de transformación económica. El verdadero debate no es cuánto se aprueba, sino quién decide, con qué criterios y con qué consecuencias a largo plazo.

A partir de 2026, solo 5 de los 43 municipios de Tamaulipas tendrán reclasificación en tarifas eléctricas.
El beneficio es real: ahorros de 15 a 20% en los recibos domésticos.
Ejemplo concreto: con 1,000 kWh, el usuario pagará $462 menos al mes.

Pero el fondo es otro. 38 municipios siguen fuera, sujetos a negociaciones técnicas y políticas con la Federación.
En uno de los estados más calurosos y productores de energía del país, el acceso a tarifas justas sigue siendo selectivo y condicionado.

El anuncio alivia, pero no resuelve. El problema no es el calor: es el modelo tarifario.

Reclasificación eléctrica en Tamaulipas: alivio parcial, negociación abierta y una deuda histórica

A partir de 2026, solo 5 de los 43 municipios de Tamaulipas tendrán reclasificación en tarifas eléctricas.
El beneficio es real: ahorros de 15 a 20% en los recibos domésticos.
Ejemplo concreto: con 1,000 kWh, el usuario pagará $462 menos al mes.

Pero el fondo es otro. 38 municipios siguen fuera, sujetos a negociaciones técnicas y políticas con la Federación.
En uno de los estados más calurosos y productores de energía del país, el acceso a tarifas justas sigue siendo selectivo y condicionado.

El anuncio alivia, pero no resuelve. El problema no es el calor: es el modelo tarifario.

La alcaldesa consolida las finanzas de Nuevo Laredo.

Nuevo Laredo alcanzó la máxima calificación crediticia AAA.mx otorgada por Moody’s Local México, reflejo de una administración eficiente y responsable encabezada por la alcaldesa Carmen Lilia Canturosas Villarreal.

El reporte destaca superávits operativos, fuerte liquidez y deuda neta muy baja (6% de los ingresos).
Mientras los ingresos crecieron 3.5%, el gasto operativo se redujo 6%, permitiendo aumentar 19.8% la inversión en obra pública.

Este reconocimiento se suma a la calificación AAA de Fitch Ratings, posicionando a Nuevo Laredo como el primer municipio de México con doble calificación máxima y uno de los más confiables para invertir y crecer.

Justicia alternativa: cuando Tamaulipas decide adelantarse

En un país donde la justicia suele asociarse con expedientes interminables, juzgados saturados y ciudadanos cansados de esperar, que un Poder Judicial decida cambiar la lógica del sistema no es un gesto menor: es una decisión política.

El Poder Judicial de Tamaulipas se convirtió en el primer estado del país en cumplir integralmente con las acreditaciones establecidas en la Ley General de Mecanismos Alternos de Solución de Controversias y en los Lineamientos del Consejo Nacional. El dato es técnico, sí, pero el fondo es mucho más profundo: Tamaulipas optó por no esperar a que la reforma judicial lo alcance; decidió anticiparse.

La ceremonia de certificación de Personas Facilitadoras Públicas no fue un acto burocrático ni un evento de protocolo. Fue la confirmación de una estrategia institucional que apuesta por menos confrontación y más diálogo, menos juicio y más acuerdos. En un sistema judicial históricamente centrado en el litigio, la mediación y la conciliación representan un giro de fondo.

El mensaje de la Magistrada Presidenta, Tania Contreras López, fue claro: la justicia alternativa no es un complemento decorativo, es una herramienta central para garantizar el acceso efectivo a la justicia. Cuando el sistema prioriza la conciliación y la justicia restaurativa, no solo se resuelven conflictos; se reconstruye tejido social.

Hay además un elemento que no debe pasar desapercibido: la unidad institucional. La presencia de magistradas y magistrados de los tres órganos que integran el Poder Judicial envía una señal de cohesión en un momento en que otros poderes judiciales del país enfrentan tensiones internas y cuestionamientos públicos. Aquí hay rumbo y hay acuerdo.

El proceso de certificación —más de 220 horas de formación especializada, evaluaciones rigurosas y la participación de especialistas nacionales e internacionales— revela que no se trata de simulación. Se está construyendo capacidad real, personal preparado para despresurizar juzgados y ofrecer soluciones más rápidas, humanas y eficaces.

En el contexto del debate nacional sobre la reforma judicial, el movimiento de Tamaulipas resulta estratégico. Mientras la discusión se concentra en estructuras, nombramientos y equilibrios de poder, aquí se trabaja en lo esencial: cómo hacer que la justicia llegue antes y mejor a las personas.

La justicia alternativa no elimina los tribunales, pero sí redefine su papel. Y en esa redefinición, Tamaulipas se coloca un paso adelante. No es solo cumplir la ley; es marcar una visión. Una justicia que no se impone desde el expediente, sino que se construye desde el acuerdo.

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