Director: Eduardo Vizcarra Cruz

miércoles 31 de diciembre de 2025

Cuando el premio ignora al mérito

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Tamaulipas ignoró a sus gimnastas mundialistas: 9º lugar del mundo y sin reconocimiento.

El Premio Estatal del Deporte 2025 dejó de ser un símbolo de excelencia para convertirse en un caso de injusticia institucional. No por la atleta reconocida, cuyos méritos no están en duda, sino por la decisión administrativa que invisibilizó a quienes llevaron el nombre de Tamaulipas y de México a la élite mundial.

Las gimnastas tamaulipecas que cerraron el año como el noveno mejor equipo del mundo en gimnasia rítmica —un resultado absoluto, objetivo y de máximo nivel— fueron desplazadas sin argumento técnico convincente. En un deporte donde los podios y rankings globales definen jerarquías, ignorar esos logros no es un error menor: es una señal de desconexión con la realidad del alto rendimiento.

Mientras Tabasco y Yucatán reconocieron a sus atletas mundialistas, Tamaulipas optó por quedarse solo, exhibiendo una visión corta y errática desde el Instituto del Deporte, encabezado por Manuel Alejandro Virués Lozano. La omisión deslegitima el premio, erosiona la confianza de atletas y entrenadores, y envía un mensaje peligroso: el esfuerzo internacional no garantiza reconocimiento local.

Que incluso la CONADE haya destacado el desempeño del equipo nacional deja en evidencia que el problema no fue deportivo, sino administrativo. Y cuando la administración falla, el daño no es simbólico; es estructural.

El deporte de alto rendimiento necesita reglas claras, criterios técnicos y decisiones justas. Todo lo demás —opacidad, improvisación o desconocimiento— no solo hiere trayectorias, pone en riesgo el futuro del deporte tamaulipeco.

Porque cuando un premio ignora el mérito, pierde sentido. Y una institución que no reconoce a sus mejores atletas, se traiciona a sí misma.

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