Transportistas y productores agrícolas realizaron este lunes una jornada nacional de protestas que paralizó tramos carreteros y casetas en 17 estados del país, con 36 puntos bloqueados, en demanda de mayor seguridad en las rutas, un precio justo para el maíz y la suspensión de la nueva Ley General de Aguas.
Las movilizaciones se realizaron en coordinación entre organizaciones del sector rural y agrupaciones transportistas, quienes acusaron al Gobierno Federal de ignorar problemas que ponen en riesgo la producción agrícola y la operación del transporte de carga.
Campesinos: “El campo se está muriendo”
Martín Lim Cisneros, integrante de Campesinos Unidos de Sinaloa, urgió al Gobierno de México a revisar el precio de la tonelada de maíz, al advertir que los costos de producción superan los precios actuales de comercialización y empujan a miles de productores a la quiebra.
“Nuestro costo de producción es de 5 mil 600 pesos. ¿Cómo es posible que yo gaste más en producir una tonelada y en mayo o junio me paguen 5 mil? Aunque agreguen el apoyo de 120 pesos por tonelada aprobado por los diputados, da 5 mil 120, contra 5 mil 600 que voy a gastar. Nos están invitando a la ruina, a no sembrar y a no dar de comer a la nación”.
Lim Cisneros advirtió que el sector está en riesgo de colapsar:
“El campo está envejeciendo y el campo está muriendo. La mayoría aquí somos de la tercera edad. Las nuevas generaciones ven que el campo no es rentable y buscan otras opciones para sobrevivir”.
Transportistas: “Las protestas seguirán”
En el mismo tenor, David Estévez, presidente de la ANTAC, aseguró que las protestas del sector transportista continuarán debido a que las autoridades federales no han atendido las demandas históricas de seguridad en carreteras.
Entre las exigencias se encuentran:
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Instalación de paradores seguros
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Implementación de cámaras y monitoreo permanente
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Mayor presencia y reacción de fuerzas de seguridad ante robos y violencia
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“El gobierno ha ignorado nuestras demandas. Vamos a continuar porque no podemos seguir trabajando en condiciones que ponen en riesgo la vida y el patrimonio de todos”, afirmó Estévez.
Un conflicto que crece sin respuesta clara
Las organizaciones advirtieron que las movilizaciones podrían escalar si no hay diálogo formal ni soluciones integrales. Señalan que, mientras no exista un mecanismo de comercialización justo y un plan real para frenar la inseguridad en carreteras, “las protestas no se detendrán”. Advirtió.