En conferencia de prensa secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas, Carlos Arturo Pancardo Escudero, habla con la serenidad de quien lleva años en el terreno y en la disciplina militar. Frente a él, reporteros de distintos medios escuchan atentos cómo desgrana números, operativos y estrategias que, en el papel, dibujan una entidad en orden. Pero tras las cifras, se asoma el complejo equilibrio entre control, prevención y confianza ciudadana.
Con voz firme, Pancardo detalla que la Guardia Estatal cuenta con cerca de 4 mil elementos, de los cuales 850 son mujeres. “Estamos desplegados en 11 delegaciones y 43 coordinaciones, con 25 estaciones seguras a lo largo del estado y 15 más por construirse”, explica. A su alrededor, los rostros anotan datos: 233 detenidos del fuero federal, 621 del fuero común, 295 armas largas decomisadas, 93 cortas, además de drones, explosivos y casi 200 cámaras de videovigilancia incautadas a grupos criminales.
La estructura suena sólida: operativos “Mochila Segura”, “Motosegura”, “Escuela Segura”, “Carreteras Seguras” y hasta un “Plan Tamaulipas” para emergencias meteorológicas. Sin embargo, el propio secretario reconoce áreas de oportunidad: la investigación policial, donde “se necesita mayor capacitación y alineación con la ley nacional para fortalecer la puesta a disposición del Ministerio Público”.
El señalamiento no es menor. En Tamaulipas, donde los detenidos a menudo recuperan la libertad por fallas procesales o falta de pruebas, la debilidad institucional en la investigación sigue siendo una deuda que ni el despliegue ni la presencia militar han podido subsanar.
Una seguridad en construcción
Pancardo habla también de derechos humanos y de la Universidad de Seguridad y Justicia, donde —asegura— cada año se actualiza al personal para evitar detenciones ilegales. Pero los hechos han demostrado que la distancia entre la capacitación y la práctica sigue siendo un reto estructural.
El funcionario no evade los temas espinosos: reconoce 24 caídos y 77 heridos entre los elementos de la Guardia Estatal desde su creación. Lo dice con tono solemne, subrayando que el apoyo a las familias está garantizado. En su discurso, el sacrificio y el compromiso forman parte de una narrativa que busca dignificar la labor policial en un contexto que aún no alcanza la plena confianza social.
El reto de los paisanos y la percepción de seguridad
De cara al operativo invernal y el regreso de los connacionales, Pancardo promete un despliegue coordinado con la Guardia Nacional para evitar extorsiones y robos. “El periodo pasado transcurrió sin novedad”, afirma, y añade que la invitación del gobernador Américo Villarreal a que los paisanos se queden un día en el estado “es muestra de la confianza recuperada”.
Pero más allá de la retórica oficial, el reto es sostener esa percepción de seguridad en las carreteras y comunidades donde el miedo aún no se disipa del todo. Las “estaciones seguras” y los recorridos cada 50 kilómetros son avances, sí, pero el propio secretario admite que el trabajo nunca está terminado.
Entre la estadística y la calle
La escena finaliza con el funcionario recordando que están “a disposición las 24 horas de los siete días de la semana”. El mensaje suena institucional, pero el subtexto es más profundo: Tamaulipas sigue siendo un territorio donde la seguridad se construye día a día, entre avances técnicos, esfuerzos humanos y la constante exigencia ciudadana de vivir sin miedo.
Porque más allá del discurso y los reportes de resultados, la verdadera evaluación no está en los comunicados, sino en las calles donde la Guardia Estatal patrulla, en los caminos donde los paisanos regresan, y en las colonias donde las familias esperan seguir oyendo silencio, en lugar de disparos.