La presidenta del Supremo Tribunal de Justicia de Tamaulipas, Tania Contreras López, afirmó que no habrá espacio para la impunidad ni la corrupción dentro del nuevo esquema judicial del estado, al asegurar que el Tribunal de Disciplina mantiene bajo observación los procesos internos y las conductas de los servidores públicos del Poder Judicial.
Durante un encuentro con medios, en honores a la bandera nacional de este lunes la magistrada destacó que el propio Tribunal dará a conocer un informe detallado sobre los casos que se encuentran en proceso y las condiciones en las que se desarrollan, con el fin de transparentar las acciones disciplinarias y fortalecer la confianza ciudadana.
“No hay lugar para la impunidad en el nuevo Poder Judicial”, subrayó Contreras López, al reconocer que se trabaja para erradicar el tráfico de influencias y cualquier práctica que comprometa la credibilidad del sistema de justicia.
La titular del Poder Judicial señaló que la apertura institucional hacia la ciudadanía ha derivado en un mayor número de señalamientos y quejas, muchas de ellas recibidas a través de redes sociales, mismas que —dijo— se canalizan al Tribunal de Disciplina para su seguimiento formal.
“Estamos recibiendo observaciones y sugerencias de la sociedad; todas se están turnando para su análisis y resolución conforme a derecho”, explicó.
En cuanto al abatimiento del rezago judicial, Contreras López informó que se están concentrando los asuntos en los juzgados estatales y redistribuyendo al personal hacia las áreas con mayor carga procesal, en un intento por equilibrar la atención y acelerar la impartición de justicia.
No obstante, el discurso de renovación institucional del Poder Judicial enfrenta todavía un reto mayor: traducir la retórica de transparencia en resultados verificables. La apertura a la ciudadanía, aunque valiosa, requiere mecanismos efectivos de evaluación y sanción para que los compromisos de disciplina y rendición de cuentas no se diluyan en informes internos.
El nuevo Poder Judicial de Tamaulipas parece asumir el desafío de reconstruir la confianza social tras años de opacidad. Sin embargo, el escrutinio público —y no solo el interno— será el verdadero termómetro para medir si la justicia estatal logra desprenderse de la sombra de la impunidad.