Director: Eduardo Vizcarra Cruz

jueves 01 de enero de 2026

Entre la confianza y la vigilancia: el reto del nuevo Poder Judicial de Tamaulipas

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El “beneficio de la duda” que el Colegio de Notarios de Tamaulipas otorga a los nuevos jueces y magistrados sintetiza el ánimo general que impera tras la inédita elección judicial: una mezcla de esperanza, reserva y observación constante.

Por primera vez, los cargos del Poder Judicial surgieron de las urnas, en un proceso que el discurso oficial presenta como un paso hacia la democratización de la justicia. Sin embargo, el verdadero desafío no estará en el origen electoral de los jueces, sino en su capacidad para ejercer independencia frente a los poderes políticos que promovieron su llegada.

El presidente del Colegio, Raúl Enrique Padilla García, expresó que el gremio confía en que los nuevos juzgadores actúen con apego a la ley y con pleno profesionalismo, en consonancia con la autonomía del renovado Poder Judicial.

“El nuevo Poder Judicial de Tamaulipas es un organismo autónomo, con juzgadores comprometidos en su encomienda”, afirmó.

Padilla García destacó que la elección judicial del pasado mes de junio fue un hecho inédito en la historia de la entidad, al haberse realizado mediante voto popular, lo que consideró un parteaguas en la consolidación de una nueva era de legalidad y justicia.

“Es la consolidación de una nueva etapa donde los tres poderes del Estado gozan de legitimidad democrática”, subrayó.

El optimismo notarial es prudente. Hablar de autonomía y legalidad no basta cuando el nuevo modelo judicial aún está en etapa de prueba. La legitimidad democrática, aunque importante, no sustituye la experiencia técnica ni el profesionalismo que exige la impartición de justicia.

La postura del Colegio de Notarios —abrir canales de colaboración, agilizar trámites y ofrecer cooperación institucional— refleja madurez gremial, pero también revela una expectativa: que el nuevo Poder Judicial actúe con serenidad, no con sometimiento.

El voto de confianza está dado. Lo que sigue será comprobar si el nuevo sistema judicial puede sostener su promesa de independencia y cercanía ciudadana sin convertirse en una extensión del poder político que dice transformar.

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