Ciudad Victoria, Tamps.– Un alumno de la Secundaria Técnica No. 71 fue trasladado de emergencia a un hospital luego de quedar inconsciente dentro del plantel, presuntamente tras ingerir tres bebidas energéticas de manera consecutiva.
De acuerdo con los primeros reportes, el estudiante comenzó a presentar malestar y se desvaneció frente a sus compañeros, lo que generó la intervención inmediata de maestros y personal escolar. Una ambulancia de la Cruz Roja lo llevó al área de urgencias, aunque hasta el momento no se ha confirmado oficialmente su estado de salud.
Autoridades educativas señalaron de manera preliminar que el consumo excesivo de este tipo de productos pudo ser la causa del desvanecimiento, lo que encendió la alerta en la comunidad escolar.
Coincidencia con reforma federal
El incidente ocurre el mismo día en que el Congreso de la Unión aprobó una reforma a la Ley General de Salud que prohíbe la venta de bebidas energizantes a menores de edad. La medida busca frenar el consumo entre adolescentes, ante la evidencia médica que vincula estos productos con arritmias, hipertensión, deshidratación, convulsiones e incluso pérdida de conocimiento.
Especialistas en salud pública advierten que la ingesta indiscriminada de cafeína y otros estimulantes puede tener efectos más graves en adolescentes debido a su metabolismo y condición física en desarrollo. El caso de Ciudad Victoria ilustra, en la práctica, la urgencia de la nueva legislación.
Un problema de consumo juvenil
En México, el consumo de bebidas energizantes se ha normalizado en entornos escolares y deportivos, pese a que organismos médicos han reiterado que no son aptas para niños ni adolescentes. La prohibición aprobada por el Congreso busca regular un mercado que durante años operó sin restricciones y que colocó a los menores como un segmento atractivo de consumidores.
Mientras tanto, en Tamaulipas, el desvanecimiento de un estudiante se convierte en un caso emblemático que evidencia la falta de controles dentro y fuera de los planteles educativos. El reto ahora es traducir la reforma en acciones efectivas de prevención y vigilancia, antes de que nuevos incidentes confirmen los riesgos que la ciencia ya había documentado.