A once días de la sesión solemne en el Polyforum de Ciudad Victoria, el proceso de elección de jueces en Tamaulipas comienza a tambalearse y amenaza con convertirse en un episodio similar al de los llamados “comicios de las Juanitas”. Hasta ahora, siete jueces electos han presentado su renuncia, una cifra inédita que exhibe las fracturas en un procedimiento que se presumía histórico.
El presidente de la Diputación Permanente del Congreso local, Adrián Cruz Martínez, confirmó que para cubrir las vacantes fue necesario recurrir no solo a los segundos lugares de la votación del pasado 1 de junio, sino incluso a terceros lugares, con el argumento de cumplir con la paridad de género y mantener la legalidad del proceso.
Los motivos expuestos por quienes declinaron varían desde cuestiones familiares y traslados hasta inconformidad con salarios, en un contexto donde el costo de vida y las presiones laborales también pesan. Sin embargo, para especialistas y actores políticos críticos, el problema no se reduce a excusas individuales: revela un diseño institucional improvisado, poco atractivo para los profesionales del derecho y cargado de tensiones políticas.
Entre los casos más representativos se encuentra el de Ivonne González Salinas, electa jueza de Primera Instancia en Materia Civil en Nuevo Laredo, quien renunció; su suplente, María Dora Chávez Cantú, también declinó, obligando a que el cargo se asignara a un tercer perfil, Óscar Manuel López Esperanza. Situaciones similares se repiten en Altamira, El Mante y Matamoros, donde al menos en dos distritos los primeros suplentes también rechazaron asumir.
Cruz Martínez defendió que el procedimiento se realiza bajo los principios de legalidad, definitividad y firmeza de resultados. No obstante, el cúmulo de renuncias y la improvisada sustitución de candidatos exhibe un proceso que nace debilitado y cuestionado, en el que las suplencias ya no son una excepción, sino la norma.
El próximo 30 de septiembre, cuando se tome protesta a los nuevos jueces, más de un tercio de las designaciones habrán recaído en suplentes, en un episodio que muchos ya llaman la versión judicial de las “Juanitas”: candidatos que ganan, pero no gobiernan, dejando el espacio a otros que nunca obtuvieron el respaldo directo de las urnas.