En un operativo conjunto encabezado por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI), la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR), la Fiscalía General de la República (FGR), la Guardia Nacional y con apoyo del Gobierno de Paraguay, fue detenido Hernán “N”, alias “Requena” o “El Abuelo”, identificado como uno de los principales líderes del grupo criminal La Barredora.
La captura fue confirmada por el titular de Seguridad Pública federal, Omar García Harfuch, quien subrayó que la acción responde a la doctrina de Cero Tolerancia a la Corrupción impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum. La operación incluyó la participación de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) y se ejecutó bajo el nuevo marco de colaboración interinstitucional previsto en la Ley del Sistema Nacional de Investigación e Inteligencia.
Lo relevante de esta detención no se limita al golpe contra la organización criminal. Según informes oficiales, Hernán “N” inició su trayectoria dentro de la estructura de seguridad pública en 1999, cuando fungió como delegado de Seguridad Pública en Tampico durante la administración municipal de José Francisco Rábago Castillo (1999–2001). A partir de ahí, su ascenso estuvo marcado por la opacidad y la eventual infiltración en redes delictivas.
La referencia no es menor: el hijo del entonces alcalde, Alejandro Rábago, ocupa hoy un espacio estratégico como representante del Gobierno de Tamaulipas en la Ciudad de México, con vínculos estrechos con sectores aduanales y logísticos. Este parentesco, aunque no implica responsabilidad directa, inevitablemente coloca bajo escrutinio las conexiones políticas y familiares en un territorio marcado por el contrabando, el huachicol fiscal y el tráfico de mercancías ilícitas.
Fuentes de inteligencia financiera y del sector portuario han identificado que la red de La Barredora se nutrió de corredores logísticos en la zona sur de Tamaulipas —Altamira, Tampico y Ciudad Madero—, rutas históricamente disputadas por organizaciones criminales para el trasiego de drogas, armas y migrantes.
La detención de “El Abuelo” no solo representa un golpe contra una de las células con mayor presencia en el sur y sureste del país. También abre la puerta a revisar los expedientes de seguridad del pasado, cuando figuras que hoy se mantienen activas en la vida pública pudieron haber convivido con operadores que terminaron convertidos en capos.
La pregunta que queda en el aire es inevitable: ¿qué tanto de la actual estructura política y administrativa en Tamaulipas fue moldeada en aquellos años de permisividad y silencios?