
Ciudad Victoria, Tamaulipas • 8 de septiembre de 2025
El secretario de Seguridad Pública de Tamaulipas, Carlos Arturo Pancardo Escudero, reveló que a través del operativo “Moto Segura” se detectan entre 20 y 21 motocicletas con reporte de robo diariamente, utilizadas en su mayoría para cometer ilícitos en el centro y norte de la entidad.
De acuerdo con la dependencia, en promedio se revisan 280 a 300 motocicletas al día, de las cuales entre el 6 y 7% resultan robadas. El operativo, que incluye verificación de placas, documentación, casco y licencia, ha permitido además la detección de drogas como marihuana, cristal y cocaína, con cantidades de hasta 20 paquetes en posesión de los conductores.
“Yo como secretario de Seguridad les pido que vayan a las oficinas fiscales, que regulen todo eso, porque hay facilidades para ello”, exhortó Pancardo, al tiempo que pidió a las víctimas de robo denunciar en las oficinas de la SSP o ante las patrullas estatales.
Si bien la estrategia se presenta como un esfuerzo de control vehicular, los datos revelan un problema mucho más grave: el uso masivo de motocicletas robadas como herramienta del crimen organizado y de la delincuencia común. En un estado donde la seguridad sigue siendo el principal reclamo social, el hecho de que 7 de cada 100 motocicletas revisadas sean robadas exhibe no sólo la dimensión del delito, sino también la falta de control previo en el registro vehicular.
La propia SSP reconoció que los focos rojos se encuentran en el centro y norte del estado, justo donde la violencia y la presencia de grupos criminales son más visibles. El hallazgo de drogas durante las revisiones refuerza la sospecha de que muchas de estas motocicletas forman parte de redes de narcomenudeo y distribución.
Aunque Pancardo aseguró que el operativo “Moto Segura” seguirá activo y que “no se va a bajar la guardia”, la realidad es que el problema trasciende un filtro de tránsito: se trata de un fenómeno estructural que refleja la facilidad con que el delito se reproduce en Tamaulipas y la limitada capacidad del Estado para contenerlo.
En lugar de discursos de autocomplacencia, lo que se requiere son políticas integrales de movilidad, seguridad pública y control de bienes robados, porque mientras las motocicletas siguen siendo la “unidad básica” de la delincuencia, los operativos seguirán detectando cifras escandalosas, pero sin resolver el fondo del problema.