Reynosa Tam., 1 de septiembre de 2025. – En una entidad marcada por la tragedia de la desaparición forzada, donde Tamaulipas ocupa el tercer lugar nacional en número de desaparecidos, el gobierno estatal anunció que será hasta 2026 cuando comience a operar el primer Centro de Identificación Humana.
El secretario general de Gobierno, Héctor Joel Villegas González, reconoció que el centro apenas se proyecta en la zona sur del estado y que su función será procesar restos óseos hallados en fosas clandestinas o fragmentos encontrados por colectivos y autoridades.
El anuncio llega después de años de reclamos, marchas y plantones de colectivos de búsqueda, que han exigido acciones inmediatas ante la incapacidad institucional para dar respuestas.
“Va a ayudar a las familias de personas desaparecidas… donde se podrán hacer los análisis para obtener resultados más positivos”, señaló Villegas, en un discurso que para las familias llega tarde.
Desde hace casi tres años, el actual gobierno sostiene que ha “fortalecido” a la Comisión Estatal de Búsqueda y a la Comisión de Atención a Víctimas, además de mantener contacto con colectivos. Sin embargo, el rezago es evidente: miles de familias siguen esperando resultados concretos y la identificación forense ha sido una deuda histórica.
La crisis se mide en cifras y dolor: Tamaulipas concentra miles de reportes activos de desaparición y, pese a los llamados internacionales, el estado careció de un centro forense especializado hasta ahora. El retraso exhibe no solo limitaciones presupuestales, sino también una falta de voluntad política para atender un problema que ha colocado a la entidad en el mapa de la impunidad y la violencia estructural.
“Hoy por hoy tenemos muchos operativos”, presumió Villegas. Pero detrás de la frase oficial, la realidad sigue golpeando: las madres buscadoras siguen trabajando con palas y varillas, sin certeza científica que les devuelva a sus hijos.
La apertura del Centro de Identificación Humana en 2026 podría significar un avance, pero también es la prueba más clara de que Tamaulipas ha tardado décadas en responder a una emergencia humanitaria que no admite más espera.
Entre los objetivos de esta institución es dar atención a familiares de personas desaparecidas, el registro de las características postmortem, la toma de muestras y el cotejo de dicha información para generar hipótesis de identidad de las personas fallecidas, así como brindar acompañamiento y notificar a los familiares de los resultados.